023 - Una joya con alas
Una joya con alas
Lo llaman picaflor, chupa-rosa, tente en el aire, trovador, pájaro mosca, pájaro de sueño, pájaro susurro, estrella del bosque.
Los incas y los mayas lo conocían como “rayo de sol”, “gota de rocío”, “bucle de la cabellera de la estrella matutina".
En su Canto General, Pablo Neruda le dedica uno de sus versos:
El colibrí guardó las chispas originales del relámpago y sus minúsculas hogueras ardían en el aire inmóvil.
Ningún ave recibió tantos cumplidos.
El colibrí es el pájaro más pequeño del planeta.
Es originario de América y habita desde Alaska hasta Tierra de Fuego, especialmente en la cordillera de los Andes.
En su familia hay más de 300 especies.
El más pequeño de todos vive en Cuba y es conocido como Zunzún.
Tiene apenas 6 centímetros de largo y dos gramos de peso.
Verdaderos acróbatas, los colibríes pueden mantenerse inmóviles en el aire para libar el néctar de las flores batiendo sus alas 70 veces por segundo.
Pueden volar hacia atrás, girar y dar vueltas como trompos.
El ojo humano no alcanza a ver más que una difusa neblina.
Durante los vuelos nupciales, estos pajaritos maravillosos logran un récord de 200 aleteos por segundo.
Los colibríes exhiben los colores más brillantes
verdes iridiscentes
azules metálicos
rojos de fuego
todo un arcoiris en miniatura.
Son verdaderas joyas con alas.
La palabra colibrí viene de la lengua que hablaban los taínos, originarios de las islas del Caribe, y se traduce como “Pájaro Dios”.
El cubano José Martí, inspirándose en esa diminuta divinidad, escribió:
Las verdades esenciales caben en las alas de un colibrí.
Déjate sorprender por la Naturaleza.
Ella no te pertenece. Tú perteneces a ella.