013 - Lo Mejor de La Vida
Lo Mejor de La Vida
LOCUTOR
Ocurrió entre los bosquimanos “kung”,
en el áspero desierto sudafricano de Kalahari.
El antropólogo Richard Lee
decidió hacer un buen regalo
a la tribu donde había estado viviendo
mientras realizaba su investigación.
LOCUTORA
Un buey de gran tamaño y buena carne
sería, sin duda, el mejor obsequio
para aquellos hombres y mujeres primitivos,
que todavía en este siglo
viven como los cazadores y recolectoras
de hace 20 mil años.
LOCUTOR
El joven antropólogo
viajó varios días por las aldeas
seleccionando al buey
más grande y hermoso de la zona.
LOCUTORA
Al fin, encontró un ejemplar magnífico.
Lo llevó a la tribu,
lo amarró en el centro,
y llamó, satisfecho,
a todos los vecinos y vecinas.
RICHARD
¡Para ustedes,
mis amigos, mis amigas kung!
LOCUTORA
Entonces, los pequeños kung
se acercaron para ver el animal.
HOMBRE
Te han engañado.
Este animal no tiene ningún valor.
RICHARD
¿Cómo dicen eso?
Es un buey perfecto.
MUJER
Te equivocas, forastero.
Es un animal dañado.
No sirve.
RICHARD
Oh no, my God…
Si me ha costado carísimo...
HOMBRE
De todas maneras,
vamos a comerlo.
Pero tiene poca carne.
Regresaremos con hambre
a nuestras casas.
LOCUTORA
Richard Lee no acababa
de entender la situación.
El animal parecía sano, gordo,
capaz de saciar a la aldea entera.
Y de hecho, cuando sacrificaron la res,
la carne era abundante y sabrosa.
LOCUTOR
Tiempo después,
sus amigos bosquimanos “kung”
le explicaron a Richard Lee
la razón de su menosprecio por el buey.
HOMBRE
Cuando alguien ofrece
un gran regalo,
también se cree grande.
Se siente poderoso.
Tal vez se imagina superior
al resto de la aldea.
MUJER
Entre nosotros los kung,
rechazamos a los vanidosos.
RICHARD
Pero yo no lo hice por vanidad, sino...
HOMBRE
Pero es mejor curar
la enfermedad del orgullo
antes de que aparezca.
Entre los kung
no queremos gente orgullosa,
porque el orgulloso se vuelve violento.
Y el violento, mata.
MUJER
Siempre que recibimos un gran regalo,
decimos que no vale nada.
Así, el corazón se mantiene
humilde y pacífico.
LOCUTORA
El antropólogo Lee
había observado durante meses
a aquel grupo de hombres y mujeres
cuando regresaban a sus casas
con los animales cazados,
con frutas y plantas recolectadas.
HOMBRE
Aquí comen por igual
los de cerca y los de lejos,
los que tuvieron suerte
y los que no consiguieron nada.
No nos gusta que
uno engorde y otro esté flaco.
LOCUTOR
Los hombres y las mujeres kung
miraron con profundidad
al antropólogo occidental.
MUJER
Entre nosotros no hay tuyo ni mío.
Si guardas las cosas para ti,
pierdes lo mejor de la vida.
RICHARD
¿Y qué es lo mejor de la vida?
MUJER
Dar y recibir.
Eso es más sabroso
que la carne de tu buey.