ANTIGUO EGIPTO 6: Las dinastías libias y la conquista persa
La siguiente historia tiene lugar entre el año 1070 y el 332 a.C.
PERO ESO ES OTRA HISTORIA
ANTIGUO EGIPTO 6: LAS DINASTÍAS LIBIAS Y LA CONQUISTA PERSA
Egipto, para variar, volvía a estar dividido en dos.
Mientras el antiguo general libio de Ramsés XI, Herihor, dio el poder del Alto Egipto al clero de Amón, otro militar, Esmendes I, fundó una bonita dinastía en Tanis, la XXI. Estamos en el 3º periodo intermedio.
Tercer Periodo Intermedio [D. 21-25] D. libias
Con este Tercer Periodo Intermedio entramos en una Edad Oscura en la que falta mucha información. Egipto dejó de controlar el cotarro,
y fue sometido por libios, y más tarde por nubios, asirios, persas, macedonios, griegos, romanos y finalmente árabes.
Olvidaos del Egipto homogéneo que había durado casi 3 milenios, todo eso iba a cambiar.
En el norte, los sucesores de Esmendes trataron de estabilizar el país. Neferjeres, Psusenes I, Amenemopte, Osocor… Poco se sabe de ellos.
Siamón destaca por haber luchado contra los cananeos, que habían creado el Reino de Israel. Parece que acabó casando a su hija con el Rey Salomón. Se ve que la cosa no acabó mal.
"Bien, bien. Muy bien, ¿no? Fenomenal, fenomenal"
Ya comenté en el episodio anterior que una tribu libia conocida como los Mashauash (o los Ma para abreviar), se asentaron en el delta; especialmente les gustó una ciudad llamada Bubastis.
Se ve que se hicieron muy populares, y crearon la XXII Dinastía.
El gran rey ma, Sheshonq I, (conocido como Shishak en la Biblia) se proclamó faraón tras la muerte de su suegro (Psusenes II), y entregó su amor a Amón y al glorioso pasado de Ramsés II, al que tenía como ídolo.
"Claro que sí, campeón"
Elevó a deidad nacional a la diosa gatete Bastet y difundió la práctica del oráculo, además de crear multitud de templos y santuarios en diferentes ciudades del delta.
También esta dinastía reorganizó la vida egipcia. Aunque tenían mucha tradición común, administrativamente eran algo diferentes.
Les molaba el rollo feudal, con jefaturas autónomas para miembros de la familia real, lo que hizo que el Bajo Egipto se dividiese aún más.
Sheshonq I luchó contra los beduinos árabes y también saqueó Jerusalén en el 925 a.C., haciéndose con el tesoro del rey Salomón.
Pero por el este venía un enemigo muy chungo. Eran los asirios, con Salmanasar III a la cabeza. No sé si os acordaréis de él, un tipo muy loco, muy conquistador.
"Soy duro... Pero no se puede venir a hacer el friki, ¿eh?"
El faraón Osorkón II lo pasó muy mal cuando en el 853 a.C. tuvo que enfrentarse a él en el valle de Orontes. La batalla de Qarqar.
Haberse aliado con el Reino Arameo de Damasco de Ben-Hadad II y el Reino de Israel, regido por Acab, le ayudó a pararle los pies. Al menos durante un tiempo.
Durante el reinado de Sheshonq III, otro jefe mashawa llamado Padibastet fundó en la ciudad de Leontópolis la Dinastía XXIII, que sería coetánea a la XXII.
En fin, que Egipto estaba muy fragmentado. Todos luchaban entre ellos y en muchas zonas reinaba la anarquía.
Mientras tanto, en el Reino de Kush, el rey napatiense Alara se frotaba las manos. Era su oportunidad para hacerse con todo Egipto. Y lo hizo. Bueno, él no. Sus sucesores.
En el 747 a.C. Piye logró controlar todo el Alto Egipto y formó la XXV Dinastía.
"Otro más"
Su camino hacia el norte se vería entorpecido por una pequeña dinastía con ganas de pelea, la XXIV, fundada en Sais por Tecnactis.
Éste formó una alianza entre reyes locales como Iuput II de Leontópolis, Osorkón IV de Tanis y Nimlot III de Hermópolis.
Todos acabaron rindiéndose menos Tecnactis. Pero el rey nubio Sabacón acabó con su sucesor, Boccoris, al que al parecer quemó vivo.
Con esto, en el 715 a.C., los nubios acabaron con todas las dinastías de Egipto y se quedaron con todo para ellos.
Estos reyes nubios no se consideraban invasores, sino reunificadores de Egipto. De hecho, se consideraban egipcios de pleno derecho. Hasta instalaron la capital en Menfis, como en los viejos tiempos.
Los años pasaron y todo parecía ir bien, hasta que reaparecieron los putos asirios. El rey nubio Tarcos estaba acojonado, pues Asarhadón venía hacia él sin remedio.
"Estoy muy nervioso, uf, estoy como Benzema... en un... semáforo"
No pudo pararle y los asirios tomaron Menfis. Echaron a Tarcos e impusieron a gobernantes locales fieles a Asiria por todo el país, como Necao I, que se hizo rey de Sais y dio origen a la Dinastía XXVI
El último rey nubio, Tenutamón, comenzó una rebelión de la leche contra los asirios, y hasta se cargó a Necao I.
Asarhadón fue a reprimir estas revueltas pero murió de camino, así que Asurbanipal, su hijo, se lió a leches y llegó hasta Tebas, arrinconando a los kushitas en el sur.
Fue el hijo de Nacao I, Psamético I, que no era tan fiel a los asirios como su padre, quien echó a estos invasores y reunificó Egipto bajo su mando en el 664 a.C.
Los nubios se acojonaron y también se fueron, y Tebas acabó aceptando a este nuevo faraón, cuya hija Nitocris sería la Divina adoratriz de Amón durante 70 años.
Periodo Tardío, [D. 26-31]
Con Psamético I el comercio mejoró bastante, especialmente al entablar contacto con griegos, carios y jonios, que introdujeron el uso de la moneda. Más para pagar mercenarios que para uso corriente.
La presencia griega se fue haciendo cada vez más importante. Muchos de ellos, como digo, eran mercenarios, y se asentaron en una colonia llamada Naucratis.
Este faraón promovió la escritura demótica, que era más simple que la hierática y sobre todo más simple que la jeroglífica. Se llama demótica porque viene de demos, en griego, pueblo.
Ahora todos podían aprender a escribir sin comerse mucho la cabeza, y es que a este faraón le interesaba tanto el lenguaje que se dice que hizo un experimento muy curioso.
Quería saber cuál era la lengua originaria, y para averiguarlo separó a dos bebés y los aisló en alguna granja perdida en el monte.
La idea era aislarles para que no oyesen ninguna lengua, por lo que lo primero que dijeran tendría que ser esa lengua madre. Pues bien, los nenes dijeron "BEKOS".
"Bekos" era pan en frigio, por lo que asumieron que el frigio era esa lengua primigenia. Lo que no tuvieron en cuenta era que quizás los niños estuvieran copiando otro lenguaje.
Siguiendo con la historia... en el 609 a.C. Asiria desapareció para siempre y Psamético aprovechó para pillar regiones de Levante. Pero se encontró a Nabucodonosor II que quería hacer lo mismo.
"Ay que ver, menudo lío"
Tras un torbellino de hostias Egipto se quedó sin sus colonias marítimas; el faraón Amosis II tuvo que levantar el imperio de nuevo.
Luego los babilonios cayeron en manos de los persas de Ciro el Grande, y los persas dejaron en paz a los egipcios.
Pero el sucesor de Ciro, Cambises II, cambió de opinión y decidió conquistarles.
El pobre Psamético III reinó sólo 1 añito. Seguramente se quedó de piedra al ver a gigantesco ejército persa atravesar el desierto del Sinaí, cosa bastante compleja en la época.
Esta invasión fue posible gracias a un personaje llamado Fanes de Halicarnaso, que en el pasado era un alto mando militar de Amosis II,
pero tuvieron movida y acabó desertando y revelando muchos secretos a los persas.
Parece que fue él quien puso en contacto a los persas con príncipes árabes del Sinaí, que no se llevaban muy bien con los egipcios. Estos fueron clave para guiar a las tropas de Cambises II por el desierto.
Se presentaron en Pelusio, la llave de entrada al territorio egipcio. Aquí usaron otro de los consejos de Fanes. Bueno, no se sabe si es verdad o leyenda,
pero se dice que los persas lanzaron gatos hacia las fortificaciones para evitar las flechas egipcias, ya que ellos veneraban a estos animales.
Esta batalla de Pelusio supuso un duro golpe para Psamético III, que acabó apresado en Susa donde le obligaron a beber sangre de toro hasta la muerte.
"Qué asco, qué asco"
Bienvenidos a la Dinastía XXVII, la primera dominación de la Persia Aqueménida. La verdad es que fue una época próspera, ya que esta gente controlaba bastante de administración.
Cambises II intentó llegar a Nubia para someterla, y lo mismo con el oasis libio de Siwa. Sin embargo, las cosas no salieron nada bien.
Cuenta la leyenda que un ejército persa bastante tocho desapareció sin dejar rastro en una travesía por el desierto, probablemente fue tragado por una tormenta de arena. Aún no se les ha encontrado.
"Chicos, qué aventura"
Darío I mejoró mucho el comercio y el transporte, incluso acabó un canal empezado por Necao II que conectaba el delta con el Mar Rojo, el precursor del canal de Suez.
Pero no todo fueron buenos tiempos. Hubo muchas revoluciones de líderes libio-egipcios, como Inaro durante el reinado del persa Artajerjes I.
Inaro dio un golpe de estado contra el poder del sátrapa Aquemenes, hijo de Darío, que acabó muerto y las tropas persas tuvieron que atrincherarse en la ciudadela de Menfis.
Los refuerzos no tardaron en llegar, cogieron a Inaro y lo crucificaron.
En medio de este panorama visitó Egipto el historiador Heródoto. Muchas cosas de estas que os cuento las conocemos gracias a él, así que un aplauso.
Amirteo, descendiente de los reyes saítas, comenzó otra rebelión durante el reinado de Artajerjes II, y fundó la XXVIII Dinastía. Aunque sólo duró 6 años recuperó bastante terreno del norte.
Fue en el 404 a.C. cuando los egipcios echaron a los persas de una vez por todas, y la XXIX Dinastía, surgida en Mendes por Neferites I, reunificó todo Egipto.
Estaban aliados con medio Mediterráneo, incluido los espartanos, y con ellos lograron mantener a raya a los persas durante el reinado de Acoris. Pero debido a movidas internas esta dinastía se fue a tomar por el culo.
Y en la ciudad de Sebennitos aparece el faraón Nectanebo I, que dio la patada a los de Mendes y creó la XXX Dinastía.
"Coño, que se acabe ya"
Se cree que fue este Nectanebo quien elevó a la diosa Isis a la fama, después de muchos años de ser una segundona en el panteón.
Tres faraones y 40 años de reinado. Podría haber sido mejor. El caso es que en el 343 a.C. el rey persa Artajerjes III entró en Egipto con un ejército gigantesco,
y nuestro querido país de las pirámides se convirtió, otra vez, en una satrapía persa bajo la XXXI Dinastía.
¿Duró mucho? Diez años. Un macedonio llamado Alejandro Magno tuvo la culpa. Destrozó a los persas de Darío III y liberó a Egipto en el 332 a.C.
Y entonces comenzó la época helenística egipcia.