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Pero eso es otra historia, ANTIGUO EGIPTO 5: El Reino Nuevo (2ª parte) Los Ramésidas y la Edad de Oro

ANTIGUO EGIPTO 5: El Reino Nuevo (2ª parte) Los Ramésidas y la Edad de Oro

La siguiente historia tiene lugar entre el año 1295 y el 1070 a.C.

PERO ESO ES OTRA HISTORIA

ANTIGUO EGIPTO 5: EL REINO NUEVO PARTE 2

Reino Nuevo Egipcio [D. 18-19-20]

Continuamos con el Reino o Imperio Nuevo Egipcio por donde lo dejamos en el episodio anterior.

El gran visir de Horemheb, Ramsés I, se hizo con el trono de Egipto después de toda la reforma religiosa de Akenatón y de los intentos de estabilidad de Tutankamón, Ay y Horemheb.

Ahora llegan dos dinastías conocidas como dinastías Ramésidas.

Dinastía XIX

Parece ser que Ramsés I y su familia tenían origen hicso, más concretamente de Avaris, antigua capital cuando estos gobernaron Egipto durante más de un siglo.

Su esposa Sitra fue la fundadora de la necrópolis del Valle de las Reinas, lugar de enterramiento para las grandes esposas reales y algunos príncipes.

Este Ramsés apenas duró un año y le sucedió Seti I, que se vio obligado a reconquistar gran parte de Canaán y Amurru tras la muerte del rey hitita Supiluliuma I.

En esta época el clero de Amón volvía otra vez a ser demasiado poderoso, pero Seti I logró reducir su poder y hacer que sus cargos dejaran de ser hereditarios.

"Y al que no le guste... que tire de ésta"

Además prohibió mencionar al dios Atón a la par que potenció el culto a otros dioses,

especialmente de su querido Seth, de ahí su nombre de faraón, y que sería adoptado por esta dinastía.

A Seti I le debemos ese bosque de 130 columnas que es la sala hipóstila del Templo de Karnak, o su templo y su cenotafio de Abidos, el Osirión.

Su cámara funeraria fue construida con algunas trampas para evitar a los ladrones, como un foso, una cámara falsa y unas escaleras secretas que llevaban a la auténtica cámara funeraria.

Y cuando este estuvo allí abajo enterrado llegó el archiconocido Ramsés II, que siguió con los intentos de su padre por recuperar la zona perdida a mano de los hititas del rey Muwatalli II.

Y tuvo un encontronazo muy gordo con ellos en la Batalla de Qadesh.

"Atención, follón, follón, follón"

Parece ser que Egipto cayó en una emboscada hitita y el faraón quedó atrapado con sólo ¼ de su ejército, ya que el resto de cuerpos iban rezagados.

Debido al caos en el que se convirtió aquella batalla, los egipcios se retiraron a toda leche a su campamento, pero los hititas les siguieron. Eran muchísimos más.

Por suerte, los rezagados no tardaron en llegar y salvaron el día.

Tras una feroz batalla ambos bandos se retiraron y se declararon ganadores según los documentos de la época.

"Claaaro, claro"

Parece más bien que todo quedó en tablas ya más tarde ambas fuerzas se vieron obligadas a firmar un tratado de paz, el primero de la historia.

La esposa del faraón, Nefertari, tuvo un papel muy activo en las conversaciones de paz con los hititas.

"Todo aclarado... y ya está"

Durante este tiempo comenzaron las invasiones de los Pueblos del Mar.

Uno de estos pueblos, los Shardana, llegaron hasta la costa egipcia y Ramsés II los venció en una batalla naval relatada en la Estela de Tanis.

Tras eso, cogió muchos prisioneros y los puso de soldados bajo sus órdenes.

Lo mismo hizo con prisioneros libios, nubios o hititas. Algunos incluso alcanzaron altos rangos.

La prosperidad económica favoreció el desarrollo de la literatura y las ciencias, lo que a su vez permitió construir grandes obras arquitectónicas.

Ramsés II trasladó la capital a Pi-Ramsés, en el delta, construida sobre la antigua capital de los hicsos, Avaris.

Alejarse tanto de Tebas hizo que la aristocracia tebana perdiese influencia a favor del ejército, la auténtica preocupación de este faraón.

El caso es que fue en esta nueva capital donde levantó unos templos gigantescos para fardar y dar miedo a los invasores, así como en Menfis.

En Karnak terminó la sala hipóstila del templo de Amón, en Tebas levantó obeliscos frente al Templo de Luxor y también hizo su templo funerario Ramesseum.

Eso sin contar con su gigantesco mausoleo en el Valle de los Reyes. Finalmente, en Nubia,

en los límites del imperio, destaca Abu Simbel, donde Ramsés podía autofelarse como dios en la tierra.

Consistía en dos templos, uno para él dedicado a Ra, Amón y Ptah, y otro dedicado a su esposa Nefertari, personificada como si fuese la diosa Hathor.

Se ve que Ramsés la quería mucho, aunque eso no le impidió tener varias mujeres y un harén enorme. Se le atribuyen unos 150 hijos.

El caso es que en el año 1966 de nuestra era se construyó la presa de Asuán, y eso creó el lago Nasser.

De no haber sido por gente muy simpática de la Unesco que troceó los templos enteros y los reconstruyó más arriba, ahora Abu Simbel estaría bajo las aguas.

Fue una tarea muy muy compleja, es jugar a LEGO en modo hardcore.

España y otros 40 países colaboraron en esta operación de salvamento, y gracias a ello Egipto nos regaló el templo de Debod que ahora podéis ver en Madrid.

Otros templos fueron a Países Bajos, al museo egipcio de Turín, en Italia y hasta al Museo Metropolitano de Nueva York.

Se dice que muchos hebreos fueron empleados para la construcción de la ya citada Pi-Ramses u otras ciudades como Heroónpolis, conocida en la Biblia como Pitón.

Ya conté que algunos relacionan el Éxodo de Moisés con los hicsos, pero lo más común es pensar que tuvo lugar durante el reinado de Ramsés II, aunque nunca se le nombre en las sagradas escrituras.

"A sabé"

A pesar de la gran prosperidad de su reinado, este tipo tenía fama de megalómano, mujeriego y déspota. Se creía un dios e iba de divo por la vida.

Y es que el pueblo se la sudaba completamente. Ramsés II vivió 87 años, reinó 66 y celebró 11 festivales Heb Sed, para la renovación de las fuerzas físicas y espirituales del faraón.

A Ramsés II se le conoció por otro nombre: Ozymandias. Esta transliteración es conocida en nuestra cultura popular a raíz del poema de Percy Bysshe Shelley,

que dice que por muy grande que sea tu imperio, acabará en la mierda más absoluta.

Más recientemente hemos escuchado este nombre en uno de los personajes de Watchmen o en el título de uno de los últimos episodios de Breaking Bad.

"Di mi nombre"

"¿Willy Wonka?"

"¿Qué?"

"¿Walter White?"

"Has acertado"

Ramsés II fue el último gran faraón de Egipto, porque lo que vendría después acabaría por minar el imperio, como bien dice el poema.

Una de las causas de esta decadencia fue la llegada de más Pueblos del Mar.

Casi no se sabe nada de ellos, solo que llegaron en tropel desde Europa en barcos y comenzaron a cargarse todo lo que veían a su paso.

Esto trajo consigo el colapso de la Edad del Bronce final y un periodo de crisis y oscuridad para muchos pueblos, en la que se perdieron multitud de documentos.

Se cree que toda la movida comenzó cuando El Reino de Hatti, los hititas, se vieron ninguneados por Asiria al quitarles todas las minas de cobre.

Estos a su vez estaban jodidos por la llegada de pueblos de Europa central, como los mushki o los kaskas. Por todo esto, los hititas tuvieron que invadir Chipre.

Y esto chocaba contra los intereses comerciales de los aqueos, un reino asentado en Grecia.

Con esta decadencia del comercio marítimo muchos pueblos se fueron a la mierda y se vieron obligados a usar la piratería y el saqueo.

Estos pueblos del mar podrían haber sido consecuencia de estos hechos.

Hatti no pudo hacerles frente y su reino desapareció para siempre, mientras que Egipto pudo aguantar el golpe gracias a Ramsés II y sus sucesores.

Uno de ellos fue Merenptah fue uno de los que consiguió rechazar una oleada de estos piratas,

pero los siguientes faraones fueron tan débiles que muchas tribus libias, cananeas y nubias comenzaron a entrar en Egipto.

La dinastía acabó con la reina-faraón Tausert, y tras ella, llegó la anarquía.

Dinastía XX

De esta anarquía surgió un tipo llamado Sethnajt que se hizo con el trono. Pero él no es tan importante como su hijo Ramsés III.

Él fue quien luchó ferozmente contra algunos Pueblos del Mar, como los Thekker, que se cree que eran troyanos, o los Peleset, los Filisteos.

Estos se fueron asentando en ciudades cananeas y egipcias poco a poco.

Ramsés III tuvo un largo reinado de calma, estabilidad y buen rollo, pero una crisis comenzaría a afectar a Egipto casi al final de su mandato.

Eran épocas de malas cosechas, sequías y pérdida de tributos por parte de sus posesiones asiáticas.

Los nómadas bereberes libios fueron derrotados, pero eso no les impidió asentarse en la zona del delta y ser conocidos como Los Grandes Jefes de los Mashauash, nombre de esta tribu libia.

Muchos de ellos serían empleados como mercenarios. Como era tradición, Ramsés III gastó muchos recursos en construirse templos, como el de Medinet Habu.

Además algunos pueblos del mar seguían tocando los cojones, por lo que construyó una flota de birremes, con arietes en la proa y una cofa de combate en la parte alta del mástil.

Destaca la batalla del Delta, en la que Egipto logró repeler el ataque de estos pueblos con sus nuevos barquitos.

Toda esta crisis trajo la considerada primera huelga de la historia, en la cual, artesanos de Tebas protestaron por mayores raciones de comidas.

Los obreros hicieron una sentada dentro de un templo y se negaron a salir hasta que les aumentaran las raciones. Parece que uno de estos líderes de obreros llegó a visir y todo.

Pero era una época de hambruna, y mucha gente pobre decidió comenzar a saquear tumbas reales con la esperanza de hallar objetos de valor para poder venderlos.

"A robar carteras... que no hay pasta para comer"

Hubo muchas disputas entre los herederos de Ramsés III, los cuales son descritos como haraganes refinados solo fieles al lujo.

Por su parte, los Sumos Sacerdotes de Amón se hicieron de nuevo tan poderosos en el sur que tenían igual rango que el faraón.

Muchos intentaron cargarse a este faraón, como su visir Atribis o su segunda esposa real Tiyi.

Estas fracasaron, pero parece que fue otra conspiración palaciega se llevó la vida de este Ramsés y un montón de Ramseses más le sucedieron.

Según el cronograma no duraron gran cosa. El último de ellos, Ramsés XI, que parece que duró algo más que los anteriores, dejó que los sacerdotes de Tebas dominaran todo el Alto Egipto.

Por otro lado, Egipto siempre había dominado a Nubia. Sin embargo, con toda esta inestabilidad, se independizaron creando un reino en la Alta Nubia con capital en Napata, el Reino de Kush.

Los egipcios les habían hecho asimilar sus costumbres, de hecho, los kushitas momificaban a sus reyes, construían tumbas piramidales y se consideraban herederos de los faraones y descendientes de Amón.

A pesar de esta separación, dentro de unos 400 años decidirían tomar el control de todo Egipto.

"Algún resquemor tiene que tener, es evidente"

Esta dominación de los Sacerdotes de Amón en el Sur no gustó a los norteños, y comenzaron una guerra santa civil conocida como La Guerra de los Impuros.

En ella, rebeldes sethianos, seguidores de Seth capitaneados por un sacerdote de Heliópolis, fueron a cargarse a estos adoradores de Amón en Tebas.

Sin embargo perdieron, ya que los Sacerdotes tuvieron el apoyo de Nubia, y el dios Seth cayó del panteón egipcio y fue considerado impuro… otra vez.

Ramsés XI se mantuvo al margen un tiempo, hasta el que Sumo Sacerdote de Tebas, Amenhotep, intentó un golpe de estado,

y fue entonces cuando le reemplazó por un general mercenario libio llamado Herihor, del que se sabe muy poquito.

Aunque era de su confianza, este personaje fue ganando mucho poder. Llegó a visir del Alto Egipto, y después comenzó a pasar del culo del faraón.

Con él, el clero de Amón tuvo un poder de la leche en el sur de Egipto. Tanto que Herihor se hizo nombrar faraón y comenzó la era del Renacimiento.

Un pariente suyo, Esmendes, otro militar libio casado con una de las hijas de este Ramsés, se alzó como visir del Bajo Egipto y fundó una nueva dinastía en el norte, la XXI, en Tanis.

Este hecho, que dejó a Egipto otra vez dividido en dos, con los faraones de Tanis gobernando el norte y los sacerdotes de Amón gobernando el sur tras la muerte de Herihor, no fue una separación completa,

ya que se creó el cargo de Divina Adoratriz de Amón, desempeñado por princesas de Tanis que se instalaban en Tebas,

con lo que aseguraban un vínculo, débil, pero al menos un vínculo entre ambos Egiptos.

Todo esto marca el comienzo del Tercer Periodo Intermedio, y Egipto no volvería a unirse hasta la gran invasión de los Kushitas, que veremos en el siguiente episodio.

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