El nieto de Lacasa salió libre sin ayuda de nadie. El juez consideró que la cantidad de hachís era para consumo propio. Dos días después, Vidal recibió un sobre sin remitente.
Dentro había una tarjeta de visita de una tienda de antigüedades en Burdeos. Y una nota escrita a mano, con letra elegante.
No necesité su favor. Pero le debo una por su honestidad. Pregunte por el señor Delmas. A.L.
Vidal le llevó la tarjeta al comisario Fuentes. Le pidió permiso para contactar con la policía francesa.
—¿Con una tarjeta de visita? ¿Y la nota de un ladrón jubilado? —Fuentes se rio—. Vidal, ese caso está cerrado. Olvídelo.
Vidal salió del despacho sin discutir. Después fue a la mesa de Castillo.
—¿Qué haces este fin de semana?
—Nada.
—Ahora sí. Nos vamos de turismo a Francia.