Ingrid era sueca y Suecia está en la Unión Europea. Por eso podía vivir y trabajar en España sin visado. Pero como iba a quedarse más de tres meses, tenía que inscribirse en el Registro de Ciudadanos de la Unión Europea. Fue a la oficina con su pasaporte, su contrato de trabajo y un formulario.
También tuvo que pagar una pequeña tasa en el banco. Al final del trámite le dieron un papel verde con su NIE, el número de identidad de extranjero. Ese número iba a ser muy importante. Se lo pedían en todas partes: en el banco, en el trabajo, en la compañía del móvil.