Un sábado, Ingrid aparcó el coche de una amiga en el centro. Solo diez minutos para comprar pan, pero cuando volvió tenía un papel en el parabrisas. Era una multa. Había aparcado en una zona de carga y descarga.
Ingrid estaba furiosa. Diez minutos por una barra de pan. Su amiga le explicó algo útil: en España, si pagas una multa de tráfico en los primeros veinte minutos, normalmente tienes un descuento del cincuenta por ciento. Ingrid pagó la multa al día siguiente por Internet, la mitad del precio.
Seguía enfadada, pero un poco menos.