Ingrid llegó a Málaga desde Suecia en enero. Tenía un trabajo nuevo y ninguna casa. Durante dos semanas buscó piso en Internet. Vio muchos anuncios, pero los pisos buenos desaparecían en pocas horas.
Llamó a veinte números, visitó ocho pisos. Uno no tenía ventanas, otro tenía la cocina dentro del baño. Por fin encontró uno pequeño con balcón cerca del centro. La agencia le explicó una cosa importante: en España, desde 2023, los gastos de la agencia los paga el propietario, no el inquilino.
Ingrid no sabía eso. Se alegró mucho. Era la primera buena noticia del mes.