Irene vive en un piso compartido en Valencia con Óscar, Julia y Toni. Irene sabe un secreto. Toni escribe canciones, pero nunca las ha tocado delante de nadie. Una noche, Toni olvidó su cuaderno de canciones encima de la mesa del salón.
Julia lo abrió sin querer y leyó algunas letras. "Toni, ¿esto es tuyo? Es precioso". Toni se puso muy rojo y miró a Irene.
Irene le dijo con los ojos que ella no había dicho nada. Óscar y Julia no pararon de insistir. Un bar del barrio de Ruzafa organizaba noches de música para artistas nuevos cada jueves. Querían que Toni tocara allí.
Toni dijo que no. Luego dijo que no otra vez, pero después de una semana dijo que sí. El jueves el bar estaba lleno. En la primera fila estaban Irene, Óscar, Julia y hasta el señor Ferrer.
Toni subió al escenario con su guitarra. Le temblaban las manos. Empezó a cantar la canción del pueblo junto al mar. Poco a poco, el bar se quedó en silencio.
Cuando terminó, todos aplaudieron. Toni miró a sus compañeros y por primera vez sonrió de verdad.