Irene vive en un piso compartido en Valencia con Óscar, Julia y Toni. En marzo, Valencia celebra su fiesta más famosa: las Fallas. Irene no sabía muy bien qué eran las Fallas. Óscar, que era valenciano, se lo explicó.
Durante el año, en cada barrio construyen grandes figuras de madera y cartón. En marzo las ponen en la calle y la última semana las queman. Durante esos días, Valencia se llenó de gente, de música y, sobre todo, de petardos. Explotaban a todas horas: por la mañana, por la tarde y de madrugada.
Irene casi no pudo dormir. Un día, Óscar los llevó a todos a la Mascletá, en la Plaza del Ayuntamiento. A las dos en punto empezaron las explosiones. El ruido era tan fuerte que el suelo temblaba.
Julia se tapó los oídos. Irene sintió los petardos en el pecho. La última noche fueron a ver cómo quemaban la falla de su barrio. Era una figura enorme y muy bonita.
Ardió en pocos minutos. "¿Por qué queman algo tan bonito?", preguntó Irene. Óscar sonrió. "Para empezar otra vez."