Irene vive en un piso compartido en Valencia con Óscar, Julia y Toni. Su familia vive en Burgos, a muchos kilómetros de allí. Un viernes, la madre de Irene vino a Valencia para pasar el fin de semana. Irene estaba un poco nerviosa.
Su madre era muy ordenada y muy directa. Nada más entrar, su madre miró la cocina y dijo: "Aquí hay que limpiar". Y empezó a limpiar. Limpió la cocina, el baño y las ventanas.
Ordenó los armarios. Incluso limpió el horno. Óscar, Julia y Toni miraban un poco asustados. Pero la madre de Irene también trajo cosas de Burgos: morcilla, queso y una bolsa de pastas caseras.
Por la noche, preparó una cena enorme para todos. Óscar le pidió la receta de la sopa. Julia le dio dos besos y la llamó "mamá". Toni comió tres platos.
El domingo, en la estación, la madre abrazó a Irene. "Me gustan tus compañeros", le dijo. "Son buena gente. Un poco desordenados, pero buena gente." Cuando Irene volvió al piso, todo estaba limpio y en la hoja de la nevera alguien había escrito: "Nueva norma.
La madre de Irene puede venir cuando quiera."