El panadero del pueblo, un hombre curioso llamado Ramón, pasó por delante de la tienda y se paró a mirar el espejo del escaparate. Se acercó y se miró en él, esperando ver su propia cara. Sin embargo, en el espejo apareció la cara de una mujer mayor, con el pelo blanco y una mirada amable, a quien Ramón no había visto nunca en su vida. Ramón se asustó tanto que salió corriendo hacia la panadería