Poco a poco, Hugo empezó a usar el amuleto para todo tipo de situaciones difíciles: antes de un examen, antes de hablar con alguien importante, incluso lo utilizó antes de pedir ayuda cuando no entendía algo. Cada vez que sentía miedo o vergüenza, Hugo tocaba el colgante por debajo de la ropa y respiraba hondo, seguro de que aquello iba a darle la valentía necesaria para seguir adelante.