Sofía, en realidad, no se daba cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor. Solo pensaba en conseguir sueños cada vez más emocionantes para contar en el colegio. Empezó a fijarse especialmente en las casas donde vivían las personas más imaginativas del barrio, buscando sus nubes de color entre todas las demás. Cuanto más intensa parecía una nube, más ganas tenía de atraparla esa misma noche