Finalmente, Sara lo llamó una tarde con la voz temblorosa.
- Me han cogido. Empiezo en dos meses.
- Me alegro muchísimo por ti, de verdad.
- ¿Y ahora qué hacemos, Hugo?
Hugo se quedó en silencio un momento, pensando en la distancia, en el estudio, en aquella noche que ya formaba parte de los dos.
- Ahora lo intentamos. No sé cómo va a salir, pero prefiero intentarlo a no saber qué habría pasado.
- Yo también prefiero eso.
No hubo promesas grandes ni certezas absolutas, solo la decisión compartida de no dejar que la distancia decidiera por ellos.