Una tarde, Hugo le enseñó a Sara el estudio fuera de horario, sin cámaras encendidas ni sesiones programadas. Le mostró fotos antiguas, proyectos que nunca había enseñado a nadie.
- ¿Por qué me enseñas esto ahora?
- Porque contigo no me importa que veas las fotos que no salieron perfectas.
Sara se acercó un poco más de lo necesario para mirar una fotografía y Hugo no se apartó.
- Hugo...
- Dime.
- Nada, déjalo.
Pero los dos sabían que no era nada.