Leí el documento muchas veces. Daniel vive en el tercero. No decía 'vivió', decía 'vive'. Miré la sopa.
Estaba caliente, humeaba. Entonces escuché una voz detrás de mí. Por fin has vuelto. Me giré.
No había nadie. ¿Quién habla? Pregunté. La voz contestó.
Tú. La radio estaba otra vez en la esquina. Yo no la había visto antes. La voz salía de la radio.
Tú cerraste la puerta. No es verdad, dije. Sí, la cerraste y te fuiste. Sentí frío.
En la pared aparecía una línea, después otra, después una palabra, después otra. La palabra era 'recuerda'. Y entonces recordé una pelota roja, una camiseta azul y un niño llorando detrás de la puerta.