Lucía abre la librería a las nueve. Siempre la abre a las nueve. Hoy también. Mira hacia la puerta.
La puerta está cerrada. No hay nadie. No entra nadie. Normalmente no entra nadie a las nueve en punto.
Lucía ordena algunos libros. Coloca libros nuevos. Limpia la mesa. Pero cada dos minutos, mira hacia la puerta.
Una vez, otra vez, otra vez. Lucía piensa, no pasa nada. Es un día normal, como cualquier otro día. Pero sí pasa algo.
Está esperando. Pasan diez minutos. Pasan veinte minutos. Pasa media hora.
Y Antonio no llega. Lucía piensa que no va a venir. Lucía siente algo en el techo. No sabe qué es, pero no le gusta.