Lucía se levanta a las ocho, siempre a las ocho, nunca a las nueve. Pero hoy es diferente. Lucía abre los ojos y piensa: Hoy viene Antonio a la librería. Se levanta un poco más rápido, no muy rápido, pero más rápido que ayer.
Va a la cocina, prepara café, siempre café, pero hoy el café no es igual. Hoy el café es más fuerte. O eso le parece a ella. Se bebe el café lentamente mirando por la ventana.
Es un día tranquilo, parece un día normal, como cualquier otro, pero no lo es. Lucía se termina el café y piensa: Hoy es un día diferente.