Flechazo y placer sensorial 2 : enamorarse de una lengua
No, nadie nos puede obligar a querer algo pero cuando somos libres de elegir lo que queremos aprender y cómo lo queremos aprender entonces podemos enamorarnos. Me gusta comparar la relación con los idiomas con la relación amorosa. Y no sólo se trata de una figura retórica.
En efecto, la oxitocina, que desempeña un papel clave en el aprendizaje, es también la hormona del amor y del apego entre los seres, en la pareja y en la familia.
Sí, podemos enamorarnos de una lengua. Y entonces podemos hacer lo imposible. Nos pasamos el tiempo pensando en ella, hablando de ella, haciendo lo posible para tenerla cerca, le dedicamos todo nuestro tiempo hasta el punto de olvidarnos de necesidades tan básicas como comer o dormir, soñamos con ella.
Y para dejarse conquistar uno debe estar disponible a nivel emocional. Si ya hemos sufrido demasiado igual nos cuesta dejarnos llevar por temor a quedarnos decepcionados una vez más. Primero debemos volver a confiar en nosotros mismos, recordar que estamos vivos y que todos tenemos la capacidad de aprender.
Tenemos que experimentar.
Todo lo que pueda despertar nuestros sentidos y nuestra curiosidad podrá ayudarnos a superar nuestros miedos. Igual nos ayuda viajar y descubrir otras culturas. La novedad es siempre una buena manera de abrirnos ya que nos lleva a ir más allá de lo que conocemos de nosotros mismos y a ver el mundo con ojos nuevos.
Pero aunque no tengamos la posibilidad de viajar, siempre podemos ir en busca de novedad. Igual sentimos un flechazo al ver una peli o al escuchar una canción, quién sabe. O quizás nos sintamos atraídos por una lengua que nos había dejado indiferentes hasta ahora.
Para mí aprender un idioma, más que un proceso intelectual es una exploración sensorial. Las sonoridades de la lengua pueden crear un abanico de colores, de perfumes y de emociones. Esas sonoridades desconocidas me emborrachan. Siento un placer real al intentar pronunciar sonidos y palabras en otro idioma. Me encanta experimentar hasta alcanzar la pronunciación exacta; la cultura, las tradiciones, la cocina me cautivan. Para mí se trata de un viaje sensorial.
Y luego llegan las primeras veces juntos: las primeras palabras descifradas (sobre todo cuando se trata de una escritura nueva), la primera novela leída; el momento en que todo se vuelve nítido y entiendo las conversaciones auténticas como por arte de magia; y aquel en que por fin tengo la sensación de poseer el idioma.
Todos esos momentos quedaron muy lejos en nuestra lengua materna. Y sin embargo cada vez que aprendemos un idioma nuevo los podemos volver a vivir. ¿No os parece increíble?
¡Dejémonos llevar! ¡Experimentemos! ¡Disfrutemos! ¡Divirtámonos! Es la mejor manera de aprender un idioma.
Espero que os haya gustado el artículo. Podéis leer más cosas sobre aprendizaje de idiomas en mi blog que es www.katyslanguages.com . Y para ver artículos en español basta con darle al botón de versión española. ¡Hasta muy pronto! ¡Adiós!
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