×

우리는 LingQ를 개선하기 위해서 쿠키를 사용합니다. 사이트를 방문함으로써 당신은 동의합니다 쿠키 정책.

Disfrutar aprendiendo idiomas, Flechazo y placer sensoria... – Text to read

Disfrutar aprendiendo idiomas, Flechazo y placer sensorial 1: todo es química

중급 2 스페인어의 lesson to practice reading

지금 본 레슨 학습 시작

Flechazo y placer sensorial 1: todo es química

Hola yo soy Katy. Soy de origen francés pero me enamoré de la lengua española cuando era muy jovencita y le dediqué muchísimo tiempo, años casi al cien por cien y estuve viviendo en el país trece años en inmersión total así que de verdad he conseguido ser bilingüe. Ahora para mí el francés y el español son dos lenguas que utilizo a diario de igual manera, pienso en los dos idiomas, sueño en los dos idiomas, y bueno con mi familia, mis hijos, pues hablamos los dos idiomas. Entonces realmente no hay diferencia en mi cerebro entre mi lengua materna y el español que sería mi segunda lengua.

Hoy os voy a leer un artículo que escribí en mi blog. Trata de la relación entre los idiomas y el placer que sentimos, el aprendizaje de idiomas y el placer la importancia del placer.

Se titula: "aprender un idioma: flechazo y placer sensorial".

Hoy os voy a hablar de placer sensorial y de amor. Seguro que os preguntáis qué tiene que ver con los idiomas. Espero que cambiéis de opinión una vez hayáis leído este artículo.

¡ Todo es química !

Algunas hormonas y neurotransmisores juegan un papel clave tanto en el placer como en el aprendizaje: la dopamina, la serotonina, las endorfinas y la oxitocina son sustancias producidas por el cerebro. Se liberan cuando hacemos algo que nos gusta o cuando vivimos una experiencia agradable: comer chocolate, coger de la mano a una persona a la que amamos, hacer deporte, aprender algo que nos interesa, etc. Una vez liberadas en el cuerpo nos procuran una sensación de auténtico bienestar y pueden llegar a ser adictivas. Sentiremos la necesidad de volver a vivir esas sensaciones placenteras.

Ahora bien, esas sustancias juegan un papel fundamental en el proceso de aprendizaje ya que regulan funciones tan importantes como la atención, la memoria, la confianza en uno mismo o la motivación. De esta manera, si el aprendizaje está asociado a una percepción positiva recordamos mejor, nos concentramos mejor, tenemos más motivación y tenemos ganas de seguir.

Sin embargo, otras sustancias tienen el efecto contrario: las experiencias negativas y estresantes pueden provocar la liberación de adrenalina y de cortisol que bloquearán algunas funciones indispensables en cualquier aprendizaje. Entendemos mejor el papel decisivo que juegan nuestras percepciones y experiencias en nuestros logros y fracasos.

De ahí que obligar a alguien a aprender algo no tenga más sentido que obligarle a querernos.

Aprender, inicialmente, es una necesidad y un placer. El niño pequeño siente curiosidad por todo lo que le rodea, tiene una sed insaciable de conocimiento. Quiere aprender a hablar y para ello practica sin descanso. Quiere entender el mundo y hace mil preguntas. Quiere hacerlo todo, probarlo todo. Ese entusiasmo nos asombra pero vemos su fin como una fatalidad: al crecer nos volveríamos naturalmente menos curiosos, perderíamos ese potencial, esa capacidad de aprender todo lo que queramos. Pero ¿es realmente así? No lo creo.

Son el entorno, las interacciones con los demás y las experiencias que vivimos los que bloquean nuestra realización. Bastará con que nos cuiden adultos poco atentos o que nos rebajen, que crezcamos en un marco demasiado estricto para desanimarnos. Órdenes, reproches, críticas, malas notas, etiquetas, aburrimiento… Muy pronto nos enseñan que aprender no es nada divertido. Más bien parece ser algo serio y tan poco natural que sólo lo podríamos lograr bajo amenazas y coerción. Nos convencen de que se nos dan mal las mates, la lengua, los idiomas, las ciencias o el deporte; que o bien tenemos facilidad para algo o bien no la tendremos nunca; que no podemos aprender por nosotros mismos sino que debemos escuchar y hacer lo que nos digan. Yo también lo creía. Pero en realidad el mero hecho de que nos digan que tenemos que hacer algo que no tiene sentido para nosotros puede aniquilar el placer de aprender.

Os puedo asegurar que los niños a los que no se les obliga ni critica siguen teniendo aquel potencial de entusiasmo, siguen queriendo aprender y saben que pueden aprender lo que quieran como ellos quieran. Lo veo todos los días.

Lee + en www.katyslanguages.net

Learn languages from TV shows, movies, news, articles and more! Try LingQ for FREE