×

우리는 LingQ를 개선하기 위해서 쿠키를 사용합니다. 사이트를 방문함으로써 당신은 동의합니다 쿠키 정책.

El Principito (adaptado) Antoine de Saint-Exupéry, El Pri... – Text to read

El Principito (adaptado) Antoine de Saint-Exupéry, El Principito Capítulo 8

중급 1 스페인어의 lesson to practice reading

지금 본 레슨 학습 시작

El Principito Capítulo 8

Un día muy temprano por la mañana cuando yo estaba justo arrancando y matando baobabs y destapando mis volcanes, de pronto, mi flor nació.

Primero salió de la tierra de mi planeta en el suelo, un palo verde y en la madrugada, floreció mi flor. Al principio pensé que la flor era otro baobab, pero cuando ví la linda flor, la rosa de color rojo escarlata, yo me dí cuenta que esta cosa tan linda, tan bonita, definitivamente no era un baobab. Era realmente hermosa. Esa mañana resplandeciente floreció. No solamente era una flor roja muy hermosa, sino que también echaba una fragancia muy bonita. Esta nueva planta adornaba mi planeta, hacía que mi planeta fuera más bonito.

Principito: Buenos días.

Flor: Buenos días.

De pronto, la flor comenzó a quejarse a gruñir. El Principito: ¿Qué pasa?

La Flor: Ay.

Dáme tiempo para despertarme.

El Principito: ah. Lo siento.

Entonces, la flor comenzó a estirarse como un gato.

Extendió y estiró los pétalos hacia arriba, y soltó un suspiro como de una persona muy cansada que acaba de despertarse.

Principito: ¿Sabes que eres muy hermosa? Flor: Sí. Lo sé.

La respuesta de la flor lo sorprendió al Principito.

Parecía que su nueva amiga era muy pretensiosa y vanidosa.

Flor: Y nací en el mismo momento que el sol. ¿Te has dado cuenta?

Principito: No. Flor: Sabes que parece que ya es hora de desayunar. Y tu eres tan egoísta que no piensas en mí. ¿No se te ocurre que tengo hambre y que necesito nutrición? En vez de preguntarme si yo necesito algo, te quedas ahí parado nada más mirándome. Yo veo que este planeta es demasiado pequeño y muy mal equipado

Entonces, el Principito se levantó rápido y dijo:

Principito: Aah. Yo entiendo. Tú necesitas beber agua. Voy inmediatamente al otro lado del planeta donde tengo mi pozo de agua y te traigo agua fresca en un balde. ¿Ya?

Entonces, el Principito salió caminando muy rápido y en menos de un minuto, regresó con un balde de agua y regó la flor de agua.

El Principito siguió describiéndome a mi sobre su amiga la flor.

Principito: Entonces, yo le llevé agua. Y así, todos los días, me dediqué a cuidarla, a darle agua todas las mañanas y a consolarla en las noches cuando me decía que tenía frío. Yo hice todo lo posible para la felicidad de ella.

Flor: Hace mucho frío cuando se pone el sol en las noches. ¿No tienes una campana de cristal para cubrirme durante la noche?

Principito: Bueno. Yo te cubriré con este división (biombo) pero una campana de cristal, no. Eso no es bueno. Después no vas a estar acostumbrada a la naturaleza y vas a estar débil y enfermiza todo el tiempo. Ya pronto te acostumbrarás. El aire de la noche es buena para la salud.

Y todas las noches la flor le fastidiaba al Principito, le decía que tenía frío, que él era egoísta porque no se preocupaba por ella.

Flor: Tú me prometiste que ibas a darme una campana de cristal para estar caliente en las noches. El Principito ahora aprendió que su amiga la flor, quien era muy bonita y divertida, aunque pretensiosa y vanidosa, también era mentirosa.

Principito: Yo nunca te prometí eso. Por favor. Ya pronto te acostumbrarás al aire de la noche. Ten paciencia, mi amiga.

Flor: ¿Me quieres? Principito: Sí.

Te quiero mucho. Tú has embellecido mi planeta. Gracias.

Flor: No te creo. Si tú realmente me quisieras no dejarías que yo pasara las noches muriéndome de frío.

Principito: Otra vez la misma cosa. Mira, mi amiga. Te prometo que las noches no son largas y que pronto te acostumbrarás

Flor: Ay.Ay. Ay. Tú no me quieres. Principito: Ahora. Ya. Voy a traerte una campana de cristal.

Ahora el Principito seguía describiendome la amistad entre él y su amiga, la flor.

Principito: Yo no era capaz. Yo no entendía lo que pasaba. Yo no podía entenderla a ella, a mi amiga, la flor. Yo la quería pero yo no me sentía feliz. Falta algo en mi vida. Yo empecé a darme cuenta que en verdad, yo no entendía nada. Así que decidí dejar mi pequeño planeta y decidí ir a recoger y explorar el universo para intentar de aprender algo sobre la vida. Pero hice mal en abandonarla mi amiga. Mi pobre amiga. Pero en aquel momento tan lejano, ni siquiera me dí cuenta. No entendí. Era demasiado joven en ese momento para entender.

Así que una mañana desholliné mis volcanes, destapé los volcanes, arranqué las malas hierbas, nuevos baobabs que estaban brotando en el suelo, limpié y puse mi planeta en orden.

El día de la partida fuí a despedirme de mi flor:

Principito: Buenos días Flor: Bueno días Oye. Estás muy bien vestido. Estás guapísimo. Muy elegante, amigo.

Principito: Gracias Flor: Estás muy guapo, de verdad. ¿Te marchas, te vas, verdad?

Principito: Sí. Flor: ¿Por mucho tiempo? Principito: Talvez.

Flor: Umm. Ya. Te vas por mi culpa, verdad. Es que creo que hablo demasiado y ya te cansaste, ¿verdad?

Flor: Yo he sido una estúpida. Yo lo sé. Ahora, ¿Quién vendrá a visitarme cuando tú no estás aquí? No voy a tener más remedio que soportar a esas dos orugas siempre quieren comer mis hojas y mis pétalos. Es un problema, ¿sabes? Pero voy a tener que ser amigable con ellas si quiero conocerlos en el momento que se convierten en mariposas, ¿no? .....y pues, contra las fieras, los animales salvajes, yo tengo mis espinas para defenderme. Bien. Si tienes que irte, Vete

Principito: Adiós

Learn languages from TV shows, movies, news, articles and more! Try LingQ for FREE