El Principito Capítulo 7
Yo regresé a mi trabajo del motor.
Después de unos segundos me dí cuenta de que el niño había desaparecido. A menos de diez metros del avión, había una colina de arena. El niño había estado parado en la colina hablándome. De pronto desapareció. Ya no estaba. Yo me alteré Entonces, me levanté rápido y corrí y subí a la cima de la colina para poder mirar a mi alrededor.
Yo: ¡Espera!
¡Por favor, vuelve! ¡Escucha! ¡Perdóname! Te ruego que me perdones! Yo me comportado como una persona mayor, como un adulto! ¡Por favor! ¡Perdóname! ¡Tu flor es muy importante! ¡Lo juro!
El niño no estaba en ninguna parte.
Yo me puse super triste porque ahora yo estaba completamente solo otra vez. También yo estaba preocupado por el niño. Yo me imaginaba el niño completamente solo, perdido, caminando en la arena sufriendo de sed y de hambre. Y era mi culpa. Yo no tomé en serio las curiosidades del niño. Yo cometí el mismo crimen que las personas mayores cuando yo era niño y ellos no tomaron en serio mi talento como artista. Y ahora mi amigo estaba caminando, perdido, solo en el desierto. Yo pasé varias horas buscándolo al niño, pero por gusto en balde porque el Principito había desaparecido.
Me hubiera gustado aprender más cosas acerca del Principito, pero se llevó el misterio consigo. A pesar de lo mal que se me da en el dibujo, o sea, a pesar de que yo era muy malo para dibujar, un artista mediocre por la falta de práctica, pensé que podía hacer un dibujo del Principito.
Ya era de noche, y decidí dejar de trabajar con el motor, saqué mi bloc y comencé a dibujar. Decidí hacer un dibujo del Principito. Total, el Principito era mi amigo y un amigo es algo muy precioso. Es muy difícil tener un amigo, especialmente personas como yo. Entonces, decidí hacer un dibujo de mi amigo para así poder recordarlo.
Más o menos a las dos de la mañana, felizmente, escuché la voz de mi amigo:
Principito: Tengo hambre.
Yo estaba sentado y al escuchar la voz de mi amigo, miré para arriba y ahí estaba el Principito.
Yo me levanté rápidamente y le alcancé la mitad de una manzana porque ya no tenía mucha comida.
Yo: Aquí guardo tu cena.
Yo te esperé muchas, muchas horas. Solamente te doy la mitad de esta manzana porque necesitamos guardar un poco de comida para mañana. Necesitamos guardar lo que nos queda para mañana.
Principito: ¿Es todo lo que tienes? Yo: Eh. Por el momento, sí.
Principito: Esto será suficiente. Gracias.
Yo: Ahora ese problema que tú me hablaste sobre tu amiga, la flor y los peligros de ser víctima de animales que quieren comerla, sobre la estrella, tu planeta y tu oveja que va a vivir en el planeta contigo. Claro, tú tienes razón, las ovejas comen las flores y eso es un problema para tu amiga. Es un asunto realmente muy importante como tú lo has dicho. En fin. Yo pasé muchas horas pensando en este asunto. Yo lo he pensado detenidamente, y he hallado una solución. Y si nosotros lo llevamos a práctica (si lo hacemos) nosotros podemos evitar a tu flor toda posibilidad de peligro.
Bueno.
Este es mi plan. Bueno claro es un plan que yo te propongo pero tu tienes que aprobarlo porque es tu oveja, ¿no? Yo someto mi plan a tu aprobación, por supuesto.
Primero: Yo puedo dibujar un bozal para tu oveja.
Así que, después de que tu oveja haya comido muchos baobabs cada día, tú puedes ponerle el bozal para que tu oveja no pueda comer a tu amiga, la flor. Entonces, en momentos que tú estás ocupado, puedes estar tranquilo sabiendo que tu flor no va a estar en peligro de ser devorado por tu oveja.
Segundo: Si tú me puedes describir tu planeta detalladamente, o sea, con muchos, muchos detalles, yo podré dibujarlo y podré poner una malla fuerte alrededor de tu flor.
El Principito se quedó pensando por un momento.
Y entonces, sonrió fuerte y dijo:
Principito: ¿De veras harías eso por mi? Y yo le dije que sí.
Entonces el Principito se puso muy contento y nosotros comenzamos el trabajo: El Principito comenzó a describirme su planeta.
Mi amigo me describía un poco, y yo dibujaba un poco. Con cada detalle que el niño me describía, y después de dibujar cada detalle, nosotros conversábamos un largo rato sobre el detalle y la vida del Principito en su planeta. Era una forma muy interesante y divertido para dos amigos pasar el tiempo y conversar juntos. Realmente muy divertido.
Cuando el Principito comenzó a describirme su planeta, realmente cuando él me decía que el planeta era muy pequeño, pensé que me decía que era tan pequeño como la luna, no tan pequeño como una pequeña casa de habitaciones, una sola, cocina, dos baños y un porche.
Principito: No. No. El planeta que estás dibujando es demasiado grande. Dibuja otro mucho más pequeño.
Yo: ¿Ahora? Principito: No.No. Más pequeño aún. Yo: ¿Ahora? Principito. Todavía más pequeño.
Mira. Mi planeta es más pequeño que una pequeña casa.
Yo: ¿Ahora? Principito: Ahora sí. Es una representación precisa de mi planeta.
Principito: Ahora. Tengo dos volcanes en mi planeta.
Yo: ¿De qué tamaño. Principito: Muy grandes.
Yo:¿Comparados contigo?
Principito: Son muy altos. Me llegan hasta las rodillas. Son tan altas que mis rodillas. Tengo que destaparlos, deshollinarlos todos los días porque si dejo pasar muchos días sin destapar mis volcanes, la presión térmica crece y crece y eso es malo porque entonces los volcanes pueden explotar y eso sería desastroso para mí y para mi amiga, la flor.
Yo: ¿Tú solo destapas los volcanes? Principito: No hay nadie más. Yo soy la única persona que vive en mi planeta. Hay tres matojos, tres plantas de baobab. Pero no tienes que dibujar los baobabs porque hace mucho tiempo que no crecen porque no les doy agua y los maté.
Yo: ¿Y dónde está tu casa? Principito: También al otro lado del planeta desde la perspectiva que tú y yo estamos mirándolo desde aquí en la tierra hacia allá arriba al cielo. Así que no es necesario dibujar mi casa. Y mi flor vive en este lado de aquí, desde la perspectiva que tú y yo estamos mirando el planeta desde aquí. Ahora te voy a contar de como la conocí a mi amiga, la flor.