×

우리는 LingQ를 개선하기 위해서 쿠키를 사용합니다. 사이트를 방문함으로써 당신은 동의합니다 쿠키 정책.

Como Agua Para Chocolate, Como Agua Para Chocolate Ep 16 – Text to read

Como Agua Para Chocolate, Como Agua Para Chocolate Ep 16

고급2 스페인어의 lesson to practice reading

지금 본 레슨 학습 시작

Como Agua Para Chocolate Ep 16

Bueno,

quién sabe qué le llamó más la atención, si el que Tita la hubiera atendido sola y sin tener

ninguna experiencia o el descubrir de pronto que Tita, la niña dientona que él recordaba, se

había transformado en una bellísima mujer sin que él lo hubiera notado.

Desde la muerte de su esposa, cinco años atrás, nunca había vuelto a sentirse atraído

hacia ninguna mujer.

El dolor de haber perdido a su cónyuge, prácticamente de recien

casados, lo había dejado insensible para el amor todos estos años.

Qué extraña sensación le

producía el observara Tita.

Un hormigueo le recorría todo el cuerpo, despertando y activando

sus dormidos sentidos.

La observaba como si fuera la primera vez que lo hiciera. Qué

agradables le parecían ahora sus dientes, habían tomado su verdadera proporción dentro de

la armonía perfecta de las facciones finas y delicadas de su rostro.

La voz de Mamá Elena interrumpió sus pensamientos.

-Doctor, ano sería molesto para usted venir dos veces al día, hasta que mi hija salga del

peligro?

-¡Claro que no!

En primera es mi obligación y en segunda, es un placer frecuentar su

agradable casa.

Fue verdaderamente una fortuna que Mamá Elena estuviera muy preocupada por la salud

de Rosaura y no detectara el brillo de admiración que John tenia en la mirada mientras

observaba a Tita, pues de haberlo hecho no le hubiera abierto tan confiadamente las puertas

de su hogar.

Por ahora el doctor no le representaba ningún problema a Mamá Elena; lo único que la

tenía muy preocupada era que Rosaura no tenía leche.

En el pueblo, afortunadamente, encontraron una nodriza que se encargó de amamantar al

niño.

Era pariente de Nacha, acababa de tener su octavo hijo y aceptó con agrado el honor de

alimentar al nieto de Mamá Elena.

Durante un mes lo hizo de maravilla, hasta que una

mañana, cuando se dirigía al pueblo a visitar a su familia, fue alcanzada por una bala

perdida que se escapó de una balacera entre rebeldes y federales y la hirió de muerte.

Uno de

sus parientes llegó a dar la noticia al rancho, justamente cuando Tita y Chencha estaban

mezclando en una olla de barro grande todos los ingredientes del mole.

Éste es el último paso y se realiza cuando ya se tienen todos los ingredientes molidos tal y

como se indicó.

Se mezclan en una olla, se le añaden las piezas del guajolote, las tablillas de

chocolate y azúcar al gusto.

En cuanto espesa, se retira del fuego.

Tita terminó sola de preparar el mole, pues Chencha, en cuanto supo la noticia, se fue

inmediatamente al pueblo a tratar de conseguir otra nodriza para su sobrino.

No regresó

hasta la noche y sin haberlo logrado.

El bebé lloraba exasperado. Trataron de darle leche de

vaca y la rechazó.

Tita trató entonces de darle té, tal y como Nacha lo había hecho con ella

pero fue inútil: el niño igualmente lo rechazó.

Se le ocurrió ponerse el rebozo que Lupita la

nodriza había olvidado, pensando que el niño se tranquilizaría al percibir el olor familiar que

éste despedía, pero por el contrario, el niño lloró con más fuerza, pues ese olor le indicaba

que ya pronto recibiría su alimento y no comprendía el motivo de su retraso.

Buscaba su

leche entre los senos de Tita.

Si hay algo en la vida que Tita no resistía era que una persona

hambrienta le pidiera comida y que ella no pudiera dársela.

Le provocaba mucha angustia. sin poderse contener por más tiempo, Tita se abrió la blusa y le ofreció al niño su pecho.

Sabía que estaba completamente seco, pero al menos le serviría de chupón y lo mantendría

ocupado mientras ella decidía qué hacer para calmarle el hambre.

El niño se pescó del pezón con desesperación y succionó y succionó, con fuerza tan

descomunal, que logró sacarle leche a Tita.

Cuando ella vio que el niño recuperaba poco a

poco la tranquilidad en su rostro y lo escuchó deglutir sospechó que algo extraordinario

estaba pasando.

¿Sería posible que el niño se estuviera alimentando de ella? Para

comprobarlo, separó al niño de su pecho y vio cómo le brotaba un chisguete de leche.

Tita no

alcanzaba a comprender lo que sucedía.

No era posible que una mujer soltera tuviera leche,

se trataba de un hecho sobrenatural y sin explicación en esos tiempos.

En cuanto el niño

sintió que lo separaban de su alimento empezó a llorar nuevamente.

Tita, de inmediato lo

dejó que se pescara de ella, hasta que sació por completo el hambre y se quedó plácidamente

dormido, como un bendito.

Estaba tan absorta en la contemplación del niño que no sintió

cuando Pedro entró a la cocina.

Tita era en ese momento la misma Ceres personificada, la

diosa de la alimentación en pleno.

Pedro no se sorprendió en lo más mínimo ni necesitó recibir una explicación.

Embelesado

y sonriente, se acercó a ellos, se inclinó y le dio un beso a Tita en la frente.

Tita le quitó al

niño el pecho, ya estaba satisfecho.

Entonces los ojos de Pedro contemplaron realmente lo

que ya antes había visto a través de la ropa: los senos de Tita.

Tita intentó cubrirse con la blusa, Pedro la ayudó en silencio y con gran ternura.

Al

hacerlo, una serie de sentimientos encontrados se apoderaron de ellos: amor, deseo, ternura,

lujuria, vergüenza... temor de verse descubiertos.

El sonido de los pasos de Mamá Elena

sobre la duela de madera les advirtió oportunamente del peligro.

Tita alcanzó a ajustarse

correctamente la blusa y Pedro a tomar distancia de ella antes de que Mamá Elena entrara

en la cocina.

De tal manera que cuando abrió la puerta no pudo encontrar, dentro de lo que

las normas sociales permiten, nada de qué preocuparse.

Pedro y Tita aparentaban gran

serenidad.

Sin embargo, algo olió en el ambiente que la hizo agudizar todos sus sentidos y tratar de

descubrir qué era lo que la inquietaba.

-Tita, ¿qué pasa con ese niño?

¿Lograste hacerlo comer?

-Sí, mami, tomó su té y se durmió.

-¡Bendito sea Dios!

Entonces, Pedro, ¿qué esperas para llevar al niño con tu mujer? Los

niños no deben estar lejos de su madre.

Pedro salió con el niño en brazos, Mamá Elena no dejaba de observar detenidamente a

Tita, había en sus ojos un destello de turbación que no le gustaba nada.

-¿Ya está listo el champurrado para tu hermana?

-Ya mami.

-Dámelo para que se lo lleve, necesita tomarlo día y noche, para que baje la leche.

Pero por más champurrado que tomó, nunca le bajó la leche.

En cambio Tita tuvo desde

ese día leche suficiente como para alimentar no sólo a Roberto sino a otros dos niños más, si

Learn languages from TV shows, movies, news, articles and more! Try LingQ for FREE