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El sueno de Jorge (Graded Reader), Capítulo 2. Despedida

Capítulo 2. Despedida

Todo es genial, pero estoy un poco triste porque mi padre vuelve a México el domingo.

Pero mi padre está contento: La Masía le gusta mucho y también mis nuevos amigos. Él piensa que “estar sin la familia es bueno para crecer”. Pero estar separados durante muchos meses es muy nuevo para nosotros y tengo miedo. Desde siempre, mi padre es mi entrenador y mi roca, si él no está no sé qué hacer, no sé adónde ir. Él sabe esto y no le gusta.

—Hijo, tienes 17 años, eres un hombre, es el momento de caminar solo —me dice.

—Soy un chico mayor, pero me gusta estar contigo y con mamá; siempre me dais buenos consejos… no sé caminar solo —le contesto. Yo me siento así, muy feliz pero también muy pequeño, tengo miedo de vivir mi vida yo solo.

—Lo sé Jorge, vivir lejos de los padres es difícil. Pero tú estás listo para vivir tu vida.

El sábado el entrenador nos invita a comer a su casa de Barcelona.

Yo no conozco la ciudad porque siempre estoy en La Masía, pero pienso que es grande y fascinante. Mi padre y yo vamos en transporte público desde Sant Joan Despí; mi padre dice:

—Tienes que aprender a usar los autobuses, el tranvía y el metro para ir a la ciudad con libertad.

—La ciudad no es interesante, papá —le digo—; es muy grande y yo estoy aquí para jugar al fútbol, ¿para qué quiero ir a la ciudad? Todas las ciudades son iguales, Barcelona es diferente por el Fútbol Club Barcelona.

—Hijo, el fútbol es tu pasión, tu vida, pero hay muchas más cosas —dice mi padre—. Esta ciudad está llena de arte, por todas partes. Hay muchas cosas interesantes, y está la playa.

—¡La playa! —digo con una sonrisa en la cara—, ¡eso sí es interesante!

—Jajajajaja —mi padre se ríe —. Muy bien, ¿y cómo vas a la playa sin el transporte público?

—¿En taxi? —contesto, y también me río.

Llegamos al centro de la ciudad, al barrio del Eixample. Y mi padre me dice el significado de esta palabra catalana:

—Eixample es “ampliación”, hacer una cosa más grande. Hacen este barrio al final del siglo XIX porque la ciudad crece mucho. Ildefons Cerdà es el arquitecto que dibuja el mapa, quiere una ciudad para la gente y quiere gente sana y feliz.

¡Ding, dooooong! El timbre de la puerta anuncia nuestra llegada.

—Jorge, Juan, bienvenidos a mi casa —dice Quique.

—¡A nuestra casa! —dice una voz muy alegre.

—Jajaja, eso es, a nuestra casa —se ríe Quique—. Os presento a mi hija Berta y a mi esposa Mercé.

La madre y la hija nos dan dos besos a cada uno, es la manera típica de saludar a la gente en España. Mercé es una mujer muy deportista, ella también es entrenadora, pero de natación sincronizada. Y Berta es… bueno, es muy guapa y sus ojos son grandes y de color negro. Me pongo muy rojo y siento mucho calor en las mejillas porque soy muy tímido y no tengo muchas amigas chicas…

La casa de Quique, Mercé y Berta es muy grande, ¡enorme! Tiene los techos altos y el suelo es especial; me explican que se llama suelo de “baldosas hidráulicas” y que es muy normal en los pisos de Barcelona. El piso de Quique y su familia es un ejemplo típico de piso del Eixample. Tiene una cosa muy bonita: desde las ventanas y balcones se ve un gran patio interior, ¡un jardín! Está abierto a los vecinos y une dos calles, ¡es una pequeña isla verde en la ciudad!

—Cuando dibuja el Eixample, el arquitecto piensa en jardines así por todas partes. Al final solo se hacen algunos —me explica Berta.

—¿Ildefons Cerdà, verdad? El arquitecto… — digo tímidamente.

—¡Exacto! ¿Te interesa el arte y la arquitectura? —me pregunta Berta.

—¿A Jorge? —dice mi padre entre risas—, ¡a él solo le interesa el fútbol!

—¿De verdad?—pregunta Berta muy seria.

—Esto… yo… —¡no sé qué decir!

—¡A la mesa! —dice Quique—, ¡la comida está lista!

“Menos mal”, pienso yo, no quiero parecer un tonto ante Berta y sus grandes ojos negros.

Quique cocina un plato muy rico, se llama arroz negro y es muy típico en Cataluña. Es un plato de arroz con sepia y tiene el color negro de la tinta. ¡Delicioso!

De postre, Mercè nos da otro plato típico catalán, la crema catalana. Es un dulce y se hace con leche, huevos, azúcar…¡está muy buena!

Lo comemos y Berta me pregunta:

—¿Solo te interesa el fútbol? ¿Es verdad?

—Bueno, no, claro… claro… yo… —no sé qué decir, mi cara está de color rojo.

—Pero, ¿qué conoces de Barcelona? —dice Berta.

—Mmmmm, solo el Camp Nou.

—¿Qué? ¡Eso no puede ser verdad!

Los adultos se ríen porque Berta parece muy ofendida.

—¡Jajajaja! —ríe Quique—. Berta estudia bachillerato artístico en la Escuela Massana; y es una gran enamorada de su ciudad.

—¿Qué es la Escuela Massana? —pregunto.

—Es una escuela de Barcelona, allí enseñan arte y diseño —dice Berta.

—¿No estudias el bachillerato normal? — pregunto yo.

—Sí, estudiamos las materias comunes del bachillerato: lengua castellana, inglés, filosofía, etc. y también otras materias artísticas: historia del arte, dibujo, escultura… —me dice ella.

—¡Eres una enamorada del arte! —dice mi padre.

—Y yo soy un enamorado del fútbol —digo yo—, el arte no me interesa.

—¿El arte en general? ¡Hay mucho arte en el mundo! Puedes decir, “no me gusta Dalí, pero me gusta Gaudí”, “no me gusta el arte gótico, pero me gusta el modernista”.

—Bueno, no sé, no conozco nada… —. Me siento muy tonto con esta conversación.

—Ese es el problema, no conoces nada… — dice Berta.

—Con las clases y el fútbol no tengo tiempo libre.

—Bueno, bueno, eso no es verdad —dice Quique— tienes todos los fines de semana libres.

—48 horas todas las semanas para conocer Barcelona —dice mi padre.

—¿Sabéis que Berta trabaja como guía voluntaria?—dice Mercé.

—¿De verdad? —pregunta mi padre.

—Sí, me gusta mucho enseñar Barcelona a los turistas —dice Berta.

—¡Vaya! ¡Qué chévere! Jorge, tienes mucha suerte. Puedes pedir a Berta ver la ciudad juntos —dice mi padre muy contento.

Yo estoy rojo y no digo nada, no sé qué decir.

—No quiero molestar —digo tímido.

—¡Yo encantada! —contesta ella con una sonrisa—. ¿Vamos mañana? Tu padre se va y caminar por la ciudad es una buena medicina para la tristeza.

Mi boca dice “de acuerdo” y mis ojos dicen “gracias”. Es una chica muy lista y buena, entiende perfectamente cómo me siento.

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