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CuriosaMente - Videos Interessantes, La marihuana ¿es nociva o saludable

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La marihuana ¿es nociva o saludable

La marihuana ha desatado un debate encarnizado. En un extremo, hay quienes la consideran peligrosa

y que debe prohibirse su uso a toda costa. En otro extremo, quienes afirman que es inocua

e incluso benéfica, y por lo tanto debe permitirse su uso legal. Pero ¿qué dice la ciencia?

¿La marihuana es nociva o saludable? La planta Cannabis sativa es originaria de

la región de Asia Central. Hace unos 3 mil años llegó a China y la India, y tiempo

después a medio Oriente. De ahí, siguiendo las rutas de comercio y por ser una planta

fácil de cultivar, se expandió rápidamente por Europa y África. Todo ese tiempo se usó

por sus propiedades medicinales: para aliviar el dolor, la falta de apetito o de sueño

y hasta la melancolía. Es una planta muy fibrosa y una de sus variedades, el cáñamo,

se usó mucho tiempo para confeccionar cuerdas y textiles: las velas de las carabelas de

Cristóbal Colón ¡Estaban hechas de cannabis! Los conquistadores importaron la semilla e

impulsaron la siembra de marihuana, y hasta los jesuitas promovían su uso medicinal.

Por varios siglos su consumo terapéutico y recreativo se expandió por toda Latinoamérica.

¡hasta se le menciona en la canción de “La cucaracha”, popular durante la Revolución

Mexicana! En esos años pasó a Estados Unidos. Por

ese entonces no había regulaciones y cualquiera podía vender cualquier sustancia como medicina:

o sea, hasta la heroína se vendía en las farmacias y la coca–cola llevaba cocaína.

En los años 20 los médicos y las industrias farmacéuticas decidieron regular esto y la

marihuana desapareció de la lista de medicamentos permitidos, aunque la gente la seguía usando.

Fue en 1968 cuando un asesor de la Casa Blanca, John Ehrlichman, considerando como enemigos

a los que se oponían a la guerra, decidió hacer propaganda para asociar a los hippies

con la marihuana, criminalizarla y poder así allanar lugares de reunión, arrestar personas

y vilipendiar a todo el movimiento. Inició así la “guerra contra las drogas”.

Pero ¿era una guerra justificada? Veamos cómo funciona la marihuana en el cerebro.

Como sabes, las neuronas se comunican usando unas moléculas llamadas neurotransmisores.

Éstos salen de una sinapsis y se conectan con la siguiente utilizando los receptores

que tienen las neuronas. Uno de los neurotransmisores es la anandamida, que viaja en sentido contrario

como diciéndole a la neurona emisora: “¡mensaje recibido!”. Esto hace que la neurona se

calme y deje de mandar mensajes. Las sustancias activas en la cannabis se llaman…

cannabinoides ¿qué esperabas? Las dos más importantes son el delta-9-tetrahidrocannabinol,

mejor conocido como THC y el Cannabidiol, abreviado como CBD. Pues resulta que el THC

encaja perfecto en los receptores de la anandamida. Imagina una gran cantidad de moléculas de

THC en tu cerebro interfiriendo con la comunicación entre las neuronas.

Muchas funciones neuronales normales tienen que ver con limitar percepciones o pensamientos,

y este “alentamiento” de la actividad neuronal puede quitar esa inhibición, magnificando

ciertas funciones. Por ejemplo: esta neurona le quiere decir a la que sigue: “Oye, tenemos

suficiente energía, no hace falta comer”, pero, si estás bajo sus efectos del THC,

recibe la confirmación –falsa– de que ese mensaje ya fue recibido y deja de enviarlo.

Resultado: los “munchies”, hambre injustificada. O una idea cualquiera te puede parecer la

cosa más profunda e interesante, o una palabra sin chiste la más graciosa de la vida.

Por otro lado, el CBD, que es una molécula casi igual al THC, tiene la capacidad de unirse

a los receptores pero sin interactuar con ellos: sólo los bloquea. Esto tiene el efecto

de aliviar el dolor, reducir la ansiedad y hasta evitar las náuseas. Además de que

evita que el THC pegue tan fuerte. Cada persona tiene reacciones diferentes dependiendo

de la proporción entre CBD y THC en su dosis, pero también dependiendo de su propio organismo,

ya que puede afectar diferentes áreas del cerebro. Si afecta el hipotálamo, se altera

la sensación de hambre; si pega en los ganglios basales, trastoca el sistema motor y no te

podrás mover bien; si afecta tu corteza cerebral, no podrás razonar correctamente; si altera

el hipocampo, tendrás dificultades para enfocar tu atención; y si influye la amígdala, podrías

manifestar miedo o incluso paranoia. Estos efectos suelen ser pasajeros, pero también

es probable que afecte el nucleus accumbens y el sistema de recompensa, lo que puede desencadenar

una adicción. Sí: se ha dicho que la marihuana no es adictiva,

pero sí que lo es. Sólo que el efecto suele ser más lento que con otras drogas como el

alcohol o el tabaco. Por cierto: si bien es cierto que fumar cannabis no es tan agresivo

con los pulmones como la nicotina, los que la fuman suelen hacer inhalaciones más profundas

y prolongadas, lo que aumenta 5 veces la cantidad de monóxido de carbono y tres veces la cantidad

de alquitrán, aumentando la tos, las flemas y la posibilidad de desarrollar bronquitis

crónica. También se ha encontrado relación entre

el consumo de cannabis y la manifestación o agravamiento de síntomas de psicosis y

esquizofrenia. Incluso se ha demostrado que consumirla antes de los 20 años atrofia el

desarrollo de la corteza frontal, lo que resulta en una disminución del coeficiente intelectual

y los procesos de toma de decisiones. Como medicamento, se ha comprobado que ayuda

en el tratamiento de dolor crónico, ayuda a la relajación en casos de rigidez muscular,

devuelve el apetito a personas con VIH y mejora los síntomas en trastorno de estrés postraumático.

Hasta podría ayudar en el tratamiento del Alzheimer.

Entonces ¿es una sustancia inofensiva? ¡definitivamente no! Tiene efectos nocivos clarísimos. ¿Debería

legalizarse? Probablemente sí. Su uso medicinal está demostrado, y muchas experiencias indican

que, tratar como criminales a las personas que usan el cannabis como remedio, por adicción

o simplemente porque les gusta, no mejora en nada la situación. Pero ocuparse del asunto

como un problema de salud reduce no sólo los trastornos médicos, sino los delitos

relacionados con su tráfico e incluso ¡el consumo de marihuana en los jóvenes! ¡Curiosamente!

¿Y tú qué opinas? Dínoslo en los comentarios.

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