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CuriosaMente - Videos Interessantes, ¿De dónde viene tu ACENTO? (1)

중급 2 스페인어의 lesson to practice reading

지금 본 레슨 학습 시작

¿De dónde viene tu ACENTO? (1)

Atención: varios de los acentos que presentamos aquí son imitaciones que aunque podrían contener

imperfecciones están hechas de buena fe y sin intención de ofender. Come frutas y verduras.

Este video se hizo gracias al patrocinio de Platzi: la plataforma online que te enseña

las habilidades para triunfar en la nueva economía digital. ¡nunca pares de aprender!

Poné atención: es increíble lo rápido que identificamos un acento diferente ¿viste?

¡Eso mola! Pero tío, ¿por qué todos decimos las mismas cosas de manera tan distinta?¿ejque no

hablamos el mismo idioma? Bueno, chico, alright, entonces ¿de dónde vienen los acentos? ¡Híjole,

mano! mejor te invitamos a ver el video de hoy, que está bien padre, y que se llama…

¿De dónde viene tu acento?

Todos tenemos acento. Aunque nos parezca que no, que nosotros hablamos “normal” y que son

los demás los que hablan raro, cada grupo social tiene su manera peculiar de hablar.

A cada variante o estilo de un idioma de una región le llamamos dialecto. Una parte

del dialecto se puede distinguir incluso escrita: está formada por el vocabulario,

la gramática y la semántica. Son las palabras que se usan, su orden y su significado. Si lees estos

enunciados, seguramente podrás distinguir que pertenecen a dialectos de diferentes regiones

aunque no los digas en voz alta. Y si los leíste en tu mente con cierto “tonito”,

esa es la parte fonética del dialecto. A esa, la parte que se oye, se le llama “acento”,

y está formada por la pronunciación y la prosodia, o sea el ritmo, el tono y la acentuación.

El ritmo es la velocidad con la que se habla y qué partes se dicen de corrido y en cuáles

se hacen pausas. El tono tiene que ver con qué sílabas se hacen más agudas y cuáles más graves.

Juntas, esas dos características nos dan el “cantadito” característico de cada acento.

La la lala la la, la la la la la La la lala la la, la la la la la

La la lala la la, la la la la la

Y luego viene la pronunciación: por ejemplo ¿la erre la pronuncias con la punta de la lengua

en la parte anterior del alveolo dental? Entonces es una vibrante alveolar sonora:

“Enrique roe carrizo” ¿O es fricativa, como en el español de Costa Rica, con la punta de la

lengua tras los dientes? “Enrique roe carrizo”. O si al final de una sílaba la pronuncias como ele,

seguro eres de las antillas: Puerto Rico, Cuba o República Dominicana. “Ese carro es de colol

velde”. Eso se llama lateralización de la erre implosiva. Y si eres de Argentina o Uruguay,

seguro empleas el yeísmo rehilado: la “y” y la “ll” las cambias por “sh”. Así que

una persona de esas tierras te puede invitar a “Andar a cabasho en la plasha bajo la shuvia”.

Y ¿cómo adquirimos esa fonética? Pues la vamos aprendiendo desde antes de nacer y

durante los primeros años de nuestra vida: poco a poco vamos reconociendo sonidos y esto forma

senderos neuronales en nuestro cerebro. Así, a cada palabra que oímos les vamos atribuyendo

un significado hasta que, más o menos a los 12 meses de haber nacido, comenzamos a hablar, y lo

hacemos inevitablemente imitando los sonidos que aprendimos de quienes estaban a nuestro alrededor.

Sí pero ¿por qué hablamos con diferentes dialectos? La primera causa es el aislamiento.

Ninguna persona habla de manera idéntica a otra, y a veces una parte de un grupo social se separa

del grupo principal. Si este subgrupo se mantiene aislado, al pasar de los años sus peculiaridades

en el habla se reproducen y se refuerzan hasta que se vuelven la norma. Por ejemplo: habrás notado

que mientras que en España se hace una distinción entre la s de “casa” y la z de “caza”, o la ese

de “sien” y la c de “cien”, en América Latina, a las tres las pronunciamos como ese (eso se llama

“seseo”). Durante el periodo de la colonia ya había comunidades al Sur de España que cambiaban

las eses por las zetas y al revés. Algunos eruditos de entonces decían que esto ocurría por

confusión y pereza y que era un vicio que debía corregirse. Y ahí en el Sur, en Sevilla, estaba

el Puerto de Indias, de donde salían la mayoría de las expediciones a América. De ahí y del resto de

Andalucía provenían muchos de los españoles que llegaron hasta acá. Si bien las clases altas de

México y Lima se esforzaban por seguir hablando como en la capital de España, al final fue más

cómodo adoptar el seseo y ahora hablamos así el 90 por ciento de los hispanohablantes. De

Andalucía también proviene el debilitamiento de la ese al final de las sílabas: “eh lo mihmo treh

que dieh floreh” y otras características de la pronunciación de gran parte de hispanoamérica.

La segunda causa para la formación de dialectos es el contacto con otras

lenguas: cuando dos grupos conviven, es inevitable que intercambien vocabulario,

expresiones y hasta entonaciones. En el caso del español, este contacto con lenguas indígenas,

africanas y europeas ha formado estas familias principales de dialectos del español americano:

En México hay varios dialectos, principalmente los del centro del país con influencia del náhuatl,

“Sabes que eres mexicano cuando sabes exactamente cuánto tiempo dura un ‘ahorita lo hago'”

“¡Hola, bi! Mi pienso es que te pueden gustar las chapatas, corundas y uchepos de Michoacán, pues.”

los del norte con influencia de España septentrional

“Pos la neta si me agüitaba, pero tengo un primo

que se rifa acá chido con las trocas, entonces no hay falla”

y los de influencia maya en la península de Yucatán.

Baax onda 'ija ¿Cómo estás? ¿Vas a dar tu tanda, neh'?

Los Dialectos centroamericanos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, y Costa Rica,

junto con el estado mexicano de Chiapas, están emparentados con los caribeños,

pero con más influencia de las lenguas mayas y nahuas. Posiblemente por ser regiones más

alejadas de las metrópolis se siguió usando el voseo como forma de respeto.

Bueno pues, dile a tu cuate que se venga de una, que se armen las chamuscas,

sólo que traiga sus diez varas, decile. El Español caribeño, presente en Cuba,

Puerto Rico, República Dominicana, Panamá, Venezuela, la zona caribeña de Colombia y algunas

zonas costeras de México es el más parecido al español andaluz y de las Islas Canarias,

pero con influencia del taíno y de las lenguas africanas llevadas por los esclavos.

¡Épale mi hermano! ¿Qué pasó? ¿Te vas a tirar pa' la rumba o qué? Ay, mamá te mando una

birrita ¿sí va? Bueno marito,

usted la marcó, se la bebió, se guayó. ¡Ay, chuchi! Tú sabes que así se habla en

la costa del caribe colombiana. Tu sabes ca'a! También hubo mucha influencia africana en el

Español ecuatorial, que se habla en Ecuador y en la costa el pacífico de Colombia.

Mira, ñaño. Estuvo chévere la fiesta en la casa de tu pana el aniñado. Pero ahora

tengo chuchaqui y no creo poder ir a camellar hoy. El contacto del español con el quechua y el aymara

originaron el Español andino, en Bolivia, Ecuador, Perú, parte de Colombia y de Chile.

¡Alaláu! Mucho frío está haciendo en Cusco ¿no? Hay que abrigarse más ¿ah?

El Español Amazónico se habla principalmente en Perú, pero también incluye muchos dialectos que

se hablan en el interior de Colombia y Venezuela, que incluyen influencia quechua, taína y africana.

¿Qué huno, chino? ¿Camellando o qué anda haciendo? En la costa de Perú se habla Español Ribereño,

que tuvo menos contacto con las variantes andinas y se considera

un dialecto de mayor prestigio por ser el que se habla en Lima, la capital.

¡Hola, gente! ¿Cómo están? Soy Anhalía y les saludo desde Lima, Perú

En la parte Este de Bolivia, el dialecto es el Español camba,

originado del contacto del castellano de Extremadura con el guaraní, chano y quechua.

¡Oí, pariente! Venite en zeta que se armó el burisango con las peladas.

El quechua y mapuche influyeron en el Español de Chile; que tiene un tipo particular de

voseo y un ritmo muy particular al hablar. Yapo, amiguito. Te apuesto que no cachaste

el mensaje que te dejé. Vente al tiro que está por comenzar el carrete de Halloween.

El guaraní moldeó el Español de Paraguay, que también tiene influencia del español

argentino y del portugués brasileño; ¡Am pues, Javier! Ven a Paraguay.

Tua una cerveza bien fría, pero deberás aprenderte unas palabras en guaraní, porque aquí

las mezclamos con el español y hablamos Yopará. El Español rioplatense se habla en Argentina,

Uruguay y parte de Bolivia y Paraguay. Aquí fue muy importante la influencia

masiva de los migrantes italianos, sobre todo en el Siglo Diecinueve.

¡Ah, bueno! ¡pero vos querés la chancha y los veinte!

En Argentina también está el acento cordobés, que posiblemente se diferenció por su contacto

con las etnias henia-kamiare. ¡Cucha, carepollo! Vamos a

ir a un fernet bien piola. Aunque ahí hablan completamente

otro idioma, tenemos que mencionar Brasil, cuya lengua oficial, el portugués, se originó

como una variante del galaicoportugués, de noroeste de la península ibérica,

de donde salió también su hermanito el Gallego. ¡Hey! ¿Qué pasa, amigo? ¡hombre! ¿Es farra hoy o

qué? El licor café lo invitas tú ¿eh? El enorme territorio brasileño alberga a 16

dialectos diferentes, con influencia de las lenguas indígenas, africanas y de países europeos.

–Habla en portugués–

Y claro, no íbamos a dejar fuera a la misma España,

cuna de nuestro idioma. Ahí cada región tiene su modo de hablar, pero hay dos grandes zonas:

la del norte, con influencias del idioma gallego, el vasco, el aragonés y el catalán entre otros.

El acento catalán es fácil de identificar dentro de España.

y la zona del sur, donde la lengua se ha prestado a más cambios con respecto al castellano antiguo.

Hola, me llamo Giovanni, tengo once años, vivo en España, en Madrid, y veo CuriosaMente porque,

porque me parece muy interesante, las cosas que cuentan, y pues que me tengo que ir al cole.

¿Qué pasa, illo? ¿Vamos al bar de Alberto? Me debes una copa.

Además de las variedades geográficas, los dialectos y sus acentos pueden variar por

estratos socioeconómicos: aunque vivan en el mismo lugar no es igual el habla de una persona fresa de

la Ciudad de México, que el de una persona de bajos recursos de la misma localidad.

También puede ser muy notorio el acento de una persona al hablar una lengua que no aprendió

desde la niñez. Si al llegar a la pubertad no hemos estado en contacto con otro idioma,

nos costará más trabajo reproducir los sonidos que no existen en nuestra lengua materna. En

español no tenemos el sonido “r” de la erre en inglés, por lo que solemos pronunciarla

más vibrante y también nos cuesta distinguir entre los fonemas de palabras como “feel”

y “fill”, o “shut” y “shot” y tendemos a pronunciarlos igual al hablar en ese idioma,

lo que nos da un acento típico que nos evidencia como hablantes de español.

Y por cierto: no hay acentos mejores ni peores. Tampoco existe un “español puro” o superior.

Aunque haya habitantes de Madrid, Bogotá, Lima o la ciudad de México que aleguen que su modo

de hablar es el más universal, la verdad es que simplemente son dialectos como cualquiera,

pero que han tenido más difusión gracias a los medios de comunicación. También se ha

buscado construir un “español neutro”: un intento con fines comerciales de unificar

los dialectos usando el vocabulario, los ritmos y pronunciaciones más comunes de

hispanoamérica. Se usa sobre todo en el doblaje mexicano y colombiano de películas y series

Pero ¡oh, cielos! Hay ocasiones en que es demasiado evidente que nadie realmente

habla así, ¿O acaso me equivoco? Ejem… y ¿tú detectas el acento

con el que hablamos en CuriosaMente? ¡Platzi tiene ya una academia de inglés!

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