POR LA PATRIA
¡Agáchense, o nos van a llevar a la chingada!
Estuvo cerca.
A ver, pelotón.
Vamos a salir de aquí con la frente en alto, ¿ok?
Vamos a salir a acabar con esos cabrones.
¡Vamos a salir a luchar por nuestro honor!
No, es que... ¿Por qué?
¡Por nuestro honor!
No, es que yo creo que así no vale la pena.
Se oyen muchísimos disparos,
yo hasta creo que hay un güey con bazuca, ¿tú vez, Gonzalo?
Son dos con bazuca.
Son un chingo, y tienen mejores armas que nosotros.
¿Nosotros qué tenemos? Nomás el pinche honor.
¡No mame, sargento, no mame!
De por sí, esta guerra no tiene sentido,
y ahora con esa mamada del honor, cada vez, está peor.
¿Sabes por qué vamos a salir a luchar? ¡Por México!
¿Cómo por México, sargento?
Por lo menos lo del honor era poético, pero México...
Si en México nos la pasamos peleando por cualquier pendejada.
Que si somos clasistas, que si somos racistas,
que si fifís o chairos, que si Trejo o Adame.
O sea, si me dijeras ahorita "vamos a pelear por Noruega",
jalo, son chidos, son vikingos.
O "¡Por Japón!"
Al huevo. Al huevo.
Tienen su Nintendo, Tamagochi,
pero ¿por México? Vaya usted solo.
¡Agáchense!
Ya sé. ¡Vamos a luchar por nuestra dignidad!
¡Por nuestra dignidad!
Vamos a darle un aplauso al sargento,
porque amaneció inspiradísimo. ¡Qué bárbaro!
Dignidad...
Dignidad...
Dos años cagando uno en frente del otro.
Si ahorita nos pica una víbora, tenemos que chuparnos el veneno
entre nosotros.
Y ni hablar de la comida, poca y de mierda.
No vemos a nuestras familias, tiene un chingo que no cogemos,
con mujeres.
Dignidad, qué mamada.
Háblele de dignidad aquí a Gonzalo,
que se las da a cualquiera por media ración de comida.
No. Mire, yo creo que lo que tenemos que hacer es estar calladitos,
en silencio, y dejar que ellos avancen.
Entonces vamos a luchar por una sola razón,
porque yo se los ordeno, putos.
Óyelo.
No, yo sí ya me voy. O sea, yo sí ya me voy a ir.
No, a ver.
¿Alguien más quiere desertar?
Bueno.
Si todo el pelotón quiere desertar, ya no me queda de otra.
¡Retirada! ¡Retirada!
Oye, Gon.
¿Cómo ves si te doy toda mi ración de comida?
No, yo ya no le hago a eso. Además, ya nos vamos a casa.
-Ya voy a comer chido. -No, espérate.
Es que todavía no acaba la batalla.
Hay que pelear, hay que seguir combatiendo.
-¡Por Gonzalo! -¡Por Gonzalo!
¡Hijos de perra!
¿Qué estás haciendo? ¿Cómo conseguiste eso?
-Ya sabes cómo. -No me hables en ese tono.
Te hablo en el tono que quiera, me debes un chingo de dinero, cabrón.
-No me grites, Gon. -Me debes.
Tú me dijiste que íbamos a estar juntos,
me dijiste que solo íbamos a ser tú y yo.
Y ahora te veo tragando como siempre.
Es que me dio hambre.
Perdóname, mi amor.
Está bien. Dame un besito.
-¿Está bueno? -¿Quieres?