Como consecuencia de aquella confesión, el certamen literario decidió descalificar a Elena de la competición regional y el colegio le pidió que entregara el famoso cuaderno secreto como parte de las medidas para evitar situaciones similares en el futuro. Aunque nadie la castigó de manera oficial más allá de la descalificación, la noticia se extendió rápidamente entre sus compañeros y la reputación que tanto había cuidado durante los últimos meses se desmoronó en cuestión de días