Esa misma noche, Marta no podía dormir bien pensando en la cabaña del bosque. De repente, oyó un ruido fuera de su ventana, como pasos sobre la hierba. Se levantó asustada y miró por la ventana, pero solo vio la oscuridad del jardín. Al día siguiente, se lo contó todo a Iván, quien también decía sentirse observado últimamente por la calle.
Los dos empezaron a pensar que quizás alguien los seguía a ellos también desde que empezaron su investigación. La tensión entre los dos crecía cada día más.