Al día siguiente, Ana llega muy temprano al instituto. La clase está casi vacía todavía. Ana deja su mochila en su silla, como siempre. Después, Ana se esconde detrás de la puerta del aula.
Ana espera en silencio con el corazón acelerado. Ana quiere ver quién entra en la clase primero. Ana necesita ver quién toca su mochila esta vez.