Clara vivía con sus abuelos en una casa vieja, en las afueras del pueblo. Un día de lluvia, subió al desván para buscar juguetes antiguos. Entre cajas de ropa y libros viejos, encontró una caja de zapatos pequeña, atada con una cuerda. La caja parecía antigua, pero estaba en buen estado.
Cuando Clara la cogió, oyó un ruido suave dentro, como una voz muy pequeña. Se quedó quieta un momento, porque pensó que era su imaginación. Después, oyó la voz otra vez, más clara. Alguien dentro de la caja decía: 'Hola, hola.'