Esa noche, Luna sueña con un valle lleno de flores. En medio del valle hay un unicornio, blanco, con una larga crinera plateada. El unicornio no habla, pero la mira fijamente. Después gira la cabeza y empieza a caminar hacia una montaña muy alta.
Antes de desaparecer, mira otra vez a Luna, como si quisiera que ella lo siguiera.