Un sábado, Luna invita a Sofía a pasear por el bosque. No le enseña la cueva, tampoco le habla del unicornio. Solo le enseña a recoger la basura que otras personas han dejado. Le enseña a cuidar las flores y a caminar sin romper las plantas.
Cuando vuelven a casa, Sofía dice: 'Este bosque parece mágico.' Luna sonríe. Quizá lo es.