Elena entró en el portal. Había varios buzones en la pared. Los miró uno a uno buscando el nombre Rosa. Había apellidos escritos a mano en papeles pequeños: García, Romero, Jiménez, Vega.
Pero no había ningún Rosa. Mientras miraba los buzones, escuchó un ruido detrás de ella. Se giró y vio a una señora mayor que barría el suelo del portal. La señora la miró con curiosidad.