Después de cerrar la librería, Elena miró la dirección del sobre: calle Elvira 14. Conocía bien esa calle. Estaba a sólo cinco minutos de El Rincón. Era una de las calles más antiguas del centro, llena de tiendas pequeñas y bares de tapas.
Cogió la carta, la metió en su bolsa y salió. Pensó que no perdía nada por pasarse por allí. Quizás Rosa todavía vivía en esa dirección.