Instrucciones para apagar una alarma. Las alarmas fueron inventadas para destruir sueños en horarios precisos. Primero llega el sonido, violento, injusto, demasiado cercano a la cabeza. Después, una mano sale rápidamente de la cama buscando el teléfono o el reloj con odio perfectamente razonable.
Aquí comienza una lucha breve pero intensa entre el cuerpo que quiere dormir y el tiempo que claramente tiene otros planes. Finalmente, el dedo encuentra el botón correcto. El ruido desaparece, pero algo importante ya se ha roto. El silencio de la habitación ahora está cansado.
La almohada parece más cómoda que nunca. El cuerpo comprende inmediatamente que podría dormir exactamente cinco horas más. Esto resulta trágico porque precisamente ahora debe levantarse.