Apartamento en la Costa Brava, p. 9
Empuriabrava. Restaurante El calamar. 18.30 h.
Mercè y Pepe están en la terraza del restaurante. Pepe está terminando una gran copa de helado cubierto de chocolate. Mercè tiene delante un plato con un bogavante entero.
− ¿Por qué no comes? − pregunta Pepe a su mujer −. ¿Te encuentras bien? Tienes muy mala cara.
− Tengo mala cara porque tengo hambre y no puedo comer esto que tengo en el plato. Está duro − Mercè quiere pinchar el bogavante con el tenedor y cortarlo con el cuchillo, pero no puede −. ¿Qué clase de comida es esta?
− Mercè, es un bogavante. Me has dicho que querías comer bogavante.
− Yo no te he dicho eso. ¡Camarero!
− ¿Mero? ¿Ahora quieres mero?
− ¡Camarero! − Mercè levanta el brazo y llama a un chico que pasa por la calle −. ¡Chist! ¡Por favor! ¡Por favor! − El chico se acerca y Mercè le da el plato con el bogavante −. ¿Puede llevarse esto y traerme una ensalada?
− Señora, yo no... − dice el chico con el plato en la mano. En ese momento Mercè, sin mirar y sin ver, se levanta para ir al baño, le da un golpe al chico y el bogavante cae en la cabeza de Pepe. El chico sale corriendo. Pepe coge el bogavante y lo tira hacia atrás sin mirar. El bogavante cae a los pies de un mendigo que está sentado en el suelo, con un letrero en el que pone: «Dame algo para comer».
− ¡Hostia! − dice el mendigo muy sorprendido.
− En la tele están diciendo que han robado un cuadro de Dalí del museo de Figueras. Un cuadro pequeño, muy bonito. Ese cuadro con un pan que parece de verdad − dice Mercè cuando vuelve del baño.
− ¿Qué? − pregunta Pepe.
− Que han robado el cuadro del pan − dice Mercè más alto.
− Toma − Pepe le da el plato con el pan −. No quieres el bogavante y pides pan. Estás muy rara Mercè.
Mercè coge el plato con el pan y lo mira muy de cerca.
− ¡No quiero pan! − dice de mal humor −. ¿Dónde está mi ensalada? − Mercè toca la mesa para estar segura de que su ensalada no está. ¡Mi ensalada! −grita.
− Síiiiiii, estás delgada.
− ¿Delgada? ¡Claro que estoy delgada! En casa no hay comida, en el restaurante no puedo comer. No me traen la comida. He pedido una ensalada. Yo quiero comer. ¿Entiendes? ¡Comer! − Mercè, mueve su mano derecha hacia la boca, haciendo el típico gesto que indica «comer».
− ¿Comer? ¿Y por qué no comes?
− ¡Porque odio el bogavante, porque los camareros no me traen mi ensalada y porque en casa no hay comida! − dice Mercè a gritos.
− ¿Qué dices de la bebida?
− ¡Aayyyy! ¡TENGO HAMBREEE! ¡Y ESTOY HARTA DE HABLAR CON UN SORDO!
−¿Gordo? Yo no estoy gordo.