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Esp - VisualPolitik, Los problemas para DERROTAR a CHINA del EJÉRCITO de USA - VisualPolitik - YouTube (1)

Los problemas para DERROTAR a CHINA del EJÉRCITO de USA - VisualPolitik - YouTube (1)

¿Hasta qué punto los Estados Unidos de América están preparados para mantener su dominio

militar?

¿Ha puesto de manifiesto la guerra de Ucrania algún problema serio en las fuerzas armadas

de Estados Unidos?

¿Por qué en Washington de repente tantos analistas parecen inquietos?

Y, ojo, porque en el contexto geopolítico actual están preguntas, cobran más importancia

que nunca.

Fijaos si no en lo que decía en 2022 el Almirante Charles Richard, por aquel entonces ni más

ni menos que Comandante del Mando Estratégico de los Estados Unidos.

Atentos:

C1(“Esta crisis de Ucrania en la que estamos inmersos ahora mismo, es tan solo el calentamiento

[...] La crisis más grande está por llegar.

Y no va a pasar mucho tiempo antes de que nos pongan a prueba de formas que no han puesto

a prueba en mucho tiempo".

Almirante Charles Richard, ex-Comandante del Mando Estratégico de los Estados Unidos)

Ahora bien, ¿A qué se refiere exactamente?

No sé, al fin y al cabo, si algo ha puesto de manifiesto la guerra de Ucrania ha sido,

precisamente, la enorme superioridad del armamento, el entrenamiento y la financiación occidental

respecto al que era uno de sus grandes adversarios: la Rusia de Vladímir Putin.

¿No es así?

Entonces, ¿Por qué parece existir de repente tanta preocupación?

¿Hay realmente motivos?

Queridos amigos, amigas, el ejército de los Estados Unidos es la fuerza de combate más

poderosa que jamás haya existido…

Sin embargo, la guerra de Ucrania ha puesto sobre la mesa y acentuado algunas importantísimas

debilidades que ahora generan mucha pero que muchísima inquietud.

En este vídeo os vamos a contar cuáles son exactamente las 5 grandes debilidades que

hoy por hoy presenta la capacidad militar de los Estados Unidos de América, la mayor

superpotencia económica, política y militar del mundo.

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Y dicho esto, ¡continuemos con nuestro video de hoy!

(T1.

CUESTIÓN DE PRIORIDADES)

Los Estados Unidos se encuentran viviendo un histórico punto de inflexión.

La Rusia de Putin ha perdido los papeles, Corea del Norte es cada vez una amenaza más

importante, Irán está a punto de hacerse con la bomba nuclear y, sobre todo, la República

Popular China aspira a disputarle la primera plaza como la gran superpotencia del mundo.

C2("Las amenazas a las que nos enfrentamos hoy son más formidables que en cualquier

otro momento de los últimos 20 años".

Mike Rogers, presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.)

Quizás por eso Estados Unidos tiene con mucha diferencia el presupuesto militar más alto

de todo el planeta.

Sin embargo, pese a ellos, algunos análisis, como el de la Fundación Heritage, afirman

que, actualmente, la preparación de las Fuerzas Armadas de este país es “débil”.

Estados Unidos gasta mucho, pero también tiene muchos, muchísimos más compromisos

que ningún otro país.

Además, Estados Unidos gasta mucho en términos absolutos, pero cada vez menos en términos

relativos.

Si tenemos en cuenta la inflación, los crecientes costes de equipos y salarios, el nivel de

gasto de los últimos años puede no ser tan elevado.

De hecho, si ajustamos los presupuestos militares por el nivel de precios de cada país, por

ejemplo, lo que cuesta tener un soldado o lo que cuestan los suministros, la historia

cambia bastante.

(Fijaos, por ejemplo, en este gráfico de 2019.

La primera columna es el gasto militar de Estados Unidos, la segunda es la suma de los

gastos militares de China, la India y Rusia.

Como veis, el gasto militar norteamericano es mucho más grande.

¿Pero qué ocurre si ajustamos los presupuestos por el nivel de precios de Estados Unidos?

Pues ocurre exactamente esto: La superpotencia norteamericana sigue gastando

más que nadie, pero la diferencia ya no es tan abultada.)

Y en cualquier caso, a diferencia de otros países, las fuerzas armadas ya no son la

gran prioridad de Washington.

¿No me creéis?

Pues, fijaos en este gráfico.

Así es como ha evolucionado el presupuesto federal en los últimos años.

Como veis, el gobierno de Estados Unidos cada vez gasta más.

De hecho, en términos de PIB el gasto no militar ha crecido casi un 50% desde comienzos

de siglo, ha pasado del 12,6% del PIB al 18,6%.

Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con el gasto militar.

Una partida cada vez más pequeña dentro del presupuesto federal.

Fijaos.

De esta forma, el gasto militar cada vez representa una parte menos importante del presupuesto

federal.

Además, últimamente el presupuesto militar incluye partidas mil millonarias para cosas

como limitar las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero del ejército.

Lo cual puede estar bien o mal, pero que está claro no determina la capacidad militar.

Por ejemplo, este documento que veis por aquí es el Plan de Implementación de la Estrategia

de Cambio Climático del ejército para los años 2023-2027.

Y esto es tan solo un ejemplo.

Por supuesto, esta falta de prioridad tiene consecuencias.

(Por ejemplo, los últimos grandes planes de modernización del ejército se llevaron

a cabo en la década de los 80, hace ya casi 40 años.

Hablamos, por ejemplo, de la aparición del tanque M-1 Abrams, los M-2 Bradley o los helicópteros

Blackhawk y Apache.

Sí, evidentemente, se han hecho mejoras y siguen por delante de sus rivales, pero hablamos

de equipos que aparecieron ya hace casi 40 años.

Y eso es mucho tiempo.)

Y, ojo, porque podemos encontrar una situación muy similar en la Fuerza Área.

Desde 1987 el número de cazas, bombarderos, aviones de reabastecimiento o de transporte

no solo se ha reducido más de un 30%, sino que hoy los aviones son de media mucho, muchísimo

más viejos.

Para que os hagáis una idea, la edad promedio de los aviones de la Fuerza Aérea de Estados

Unidos es de 29,4 años.

Sí, sí, lo habéis escuchado bien.

29,4 años.

De hecho, la edad media de algunos aviones como la los bombarderos B52 o los aviones

de reabastecimiento KC-135 superan los 60 años.

La edad media de los F-15C es de 37,8 años y la de las los F-16 versiones C y D superan

los 31.

Y, sí, lo sé, la mayoría están actualizados, pero hablamos en general de equipos muy viejos

y eso se nota.

Pues bien, todo esto ha hecho que muchos analistas tengan miedo de que con las fuerzas armadas

pase lo mismo que ha pasado con las infraestructuras.

Que pasen de ser excelentes a ser terriblemente viejas.

Que como Washington tiene otras prioridades sobre dónde y cómo gastar el dinero, poco

a poco los sistemas militares vayan envejeciendo hasta niveles alarmantes.

Es decir, que el miedo es que el cada vez mayor gasto social se trague todo lo demás.

¿Sorprendidos?

Pues no hemos hecho más que empezar.

Prestad mucha atención al segundo gran problema, un problema que la guerra de Ucrania ha puesto

sobre la mesa.

Atentos.

(T2.

ALERTA: MUCHA BUROCRACIA, POCA MUNICIÓN)

La mayoría de las personas que viven en este planeta saben que Estados Unidos tiene el

ejército más poderoso del mundo y que lo ha tenido desde hace décadas.

Lo que no se sabe tanto es que llegado el caso estas fuerzas armadas podrían enfrentarse

a un grave problema: la falta de munición y de suministros.

Esto es algo que se ha visto muy bien en la guerra de Ucrania.

Una guerra moderna a gran escala es y será ante todo una guerra industrial.

Es decir, un ejército no solo tiene que tener las mejores armas, también tiene que tener

garantizados los suministros, incluidas, lógicamente, las municiones.

(Por ejemplo, se calcula que Estados Unidos ha enviado a Ucrania cerca de un tercio de

todas sus existencias de misiles antitanques Javelin y misiles antiaéreos Stinger.

Para que os hagáis una idea, a los ritmos de producción actuales harían falta más

de 7 años para reponer el stock entregado a Ucrania.

En el caso de los Stinger, si nos fijamos en su niv el de producción antes de que se

está se detuviera por completo, hablamos de más de 13 laaargos años.)

Y la pregunta es, pero, ¿cómo demonios es esto posible?

Pues bien, lo cierto es que durante años no se prestó mucha atención a la cadena

de suministros E. Digamos que lo prioritario era comprar y desarrollar nuevos equipos de

guerra.

Nuevos aviones, nuevos portaaviones, nuevos blindados.

El problema es que ante la falta de contratos la capacidad de fabricar municiones y sistemas

de armas no tan “llamativos” se redujo.

C3(“Gastamos mucho dinero en algunos grandes sistemas muy exquisitos, y no gastamos ni

nos centramos tanto en las municiones necesarias para apoyarlos [...] Nadie está comprando

los sistemas de armas necesarios para participar en algo que no sea una batalla a muy, muy

corto plazo".

Gregory Hayes, director ejecutivo de Raytheon)

La cuestión es que tampoco es que el ejército aparentemente lo necesitara…

Claro, siempre y cuando hablemos de conflictos como de Irak o Afganistán, donde la superioridad

militar es tan clara que no hace falta grandes despliegues.

Sin embargo, si, por ejemplo, pensamos en China y un hipotético conflicto en Taiwán,

la cosa cambia por completo.

En esas circunstancias, la necesidad de municiones podría superar con creces las existencias

actuales y la capacidad de producción.

Por ejemplo, según una serie de análisis y juegos de guerra desarrollados por Centro

de Estudios Estratégicos e Internacionales, un importante think tank norteamericano, en

el caso de un choque con China, Estados Unidos podría quedarse sin municiones de largo alcance

y armas de precisión en menos de una semana.

Eso es, por ejemplo, lo que explica exactamente noticias como esta:

N1(La Marina De Los EE. UU.

Busca Aumentar Drásticamente La Producción De Misiles.

NavalNews)

El problema, queridos amigos, es que cambiar esto lleva mucho tiempo, se necesita mano

de obra especializada, invertir en nuevas fábricas o ampliar las existentes, construir

las redes logísticas, etcétera, etcétera.

Pensad por ejemplo en el caso del misil Stinger.

El Director Ejecutivo de Raytheon, la empresa que lo fabrica, dijo que reiniciar su producción

tomaría no menos de 18 meses.

Para colmo no se trata solo de Estados Unidos.

La inmensa mayor parte de sus aliados están en una situación muy similar, con lo que

el problema se multiplica.

Echemos, por ejemplo, un vistazo al caso de Ucrania.

Fijaos:

(Según muchos analistas Ucrania tendría que estar lanzando cerca de 250 mil proyectiles

de artillería cada mes, si embargo están disparando menos de la mitad.

¿Por qué?

Pues porque las 12 empresas europeas que fabrican la munición necesaria apenas tienen capacidad

para fabricar 650 mil proyectiles en todo un año.

Y en el caso de Estados Unidos, la producción se sitúa en aproximadamente 20.000 proyectiles

por mes.)

Pero eso ni siquiera es todo, además resulta muy difícil encontrar algunos componentes

básicos que estén fabricados en Estados Unidos y no en países como China.

Lo que se considera un riesgo claro para la Seguridad Nacional.

Por ejemplo, en septiembre 2022, se detuvieron por un tiempo todas las entregas de nuevos

F-35.

¿El motivo?

Encontraron una aleación fabricada en China en algunos componentes.

Pues bien, de momento, la Administración Biden incluyó en su petición presupuestaria

al Congreso un incremento de más del 50% para comprar misiles y municiones, con la

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