260 - Brevemente, antes de decir chao
Madre: ¡Hijo, hija!
¡Apúrense van a llegar tarde!
Hija e hijo: Ya vamos, mamá.
Madre: ¡¿Qué tanto hacen? Habrán repasado la tarea, ¿no?
Hija e hijo: Sí, mamá.
Madre: A ver… Vamos a revisar.
Hija, ¿qué tienes que hacer cuando un desconocido te quiera dar dulces?
Hija: Tengo que decir “no quiero” y te tengo que decir a vos, mami.
Madre: Bien. ¿Qué tienes que hacer cuando alguien te acaricie y tú no quieras?
Hija: Yo sé, yo sé
Madre: Vos dejale a tu hermano. Él sabe.
Hijo: Tengo que decir “! !No hagas¡¡” y escapar.
Madre: ¿Y?
Hijo: Ah… Ya sé. Y también te tengo que decir a vos, pues, mami.
Madre: Bien. ¿Qué tienes que hacer cuando un extraño te quiera sacar tu ropa y te quiera tocar tus partes privadas?
Hija: Tengo que gritar “¡¡¡Nooo! Mi ropita… ¡¡¡Nooo! Está recién lavadita…” y llorar
Madre: ¡¡¡¿Qué cosa?! Hija: Mentira, mami. Nadie me va a sacar mi ropa porque no me voy a ir con ningún extraño.
Madre: Hija, me has hecho asustar… Y ¿cómo se llama eso?
Hijo: “Violación”, mami.
Madre: Bien. ¿Y qué te puede pasar si alguien te hace una violación?
Hija: Me puedo enfermar y yo no quiero…
Madre: ¿Y ustedes tienen la culpa si les hacen eso?
Hija e hijo: ¡No!
Madre: Bueno… Ya está.
Hijo: Ahora, vos, mami. Si te decimos la verdad, pero la verdad siempre, ¿te vas a enojar?
Madre: No. Pero way de ustedes que no me digan la verdad. Ahí si me voy a enojar.
Ahora vayan. Se van a cuidar.
Hija e hijo: Sí, mami. No te preocupes. ¡Chao!
Voz: La educación empieza en la familia. Hablar abiertamente con nuestras hijas e hijos puede prevenirlos contra la violencia sexual infantil y contra todo tipo de violencias.
¡Protégelos tú también!