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Un día en la vida de..., Un pulpo con tres corazones – Testo da leggere

Un día en la vida de..., Un pulpo con tres corazones

lezione di di spagnolo per praticare la lettura

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Imagina que eres un pulpo. Estás tranquilo, arrastrándote por el fondo del mar cuando aparece un depredador. Tienes dos opciones: puedes esconderte o puedes salir disparado. Si eliges lo segundo, expulsas agua con fuerza por un tubo que tienes en el cuerpo y avanzas como un cohete.

Funciona, pero tiene un precio. En ese mismo momento, uno de tus corazones se para. Sí, uno de tus corazones, porque un pulpo tiene tres. En este episodio de ciencia de andar por casa vamos a hablar de este animal tan raro y de su sangre, que además es azul.

Vamos por partes. Los tres corazones no hacen lo mismo. Dos de ellos están junto a las branquias, que son los órganos con los que el pulpo respira bajo el agua. Estos dos corazones empujan la sangre a través de las branquias hasta que se llene de oxígeno.

El tercero, el corazón principal, recibe esa sangre ya cargada de oxígeno y la reparte por todo el cuerpo: los músculos, los brazos, los órganos, el cerebro. Ahora vuelve a la escena del depredador. Cuando el pulpo nada con esa propulsión a chorro, el corazón principal deja de latir. Según se explica, el esfuerzo de los músculos que expulsan el agua comprime el corazón y le impide trabajar.

Durante unos momentos, el cuerpo recibe menos sangre con oxígeno. Por eso, nadar así cansa muchísimo. Un pulpo puede hacerlo para huir, pero no aguanta mucho rato y después necesita recuperarse. Y por eso casi siempre prefiere caminar por el fondo con sus brazos, que le cuesta menos.

La segunda pregunta es la sangre azul. Nuestra sangre es roja por una proteína que lleva hierro, la hemoglobina. La sangre del pulpo usa otra proteína, la hemocianina, que lleva cobre. Y el cobre, cuando se une al oxígeno, da un color azul.

¿Por qué tiene el pulpo una proteína distinta a la nuestra? Hay una explicación muy habitual. La hemocianina funciona bien en aguas frías y con poco oxígeno, como las del fondo del mar, pero tiene un inconveniente: transporta el oxígeno peor que la hemoglobina y la sangre resulta más espesa. Y mover una sangre espesa que lleva poco oxígeno exige mucha presión.

Aquí aparece una idea que explica los tres corazones. Tres bombas trabajan mejor que una. Es una hipótesis razonable, pero no una prueba definitiva, así que conviene decirlo con prudencia. Es la explicación que suele darse de por qué los pulpos y otros animales parecidos necesitan tanta ayuda para hacer circular la sangre.

Hay un detalle más que me parece importante. Los pulpos son muy sensibles a la acidez del agua. Si el agua se vuelve demasiado ácida, su sangre no consigue llevar suficiente oxígeno y el animal tiene problemas para sobrevivir. Por eso, a los científicos les preocupa la acidificación de los océanos, que aumenta cuando el mar absorbe más dióxido de carbono.

Un animal con tres corazones y una sangre azul puede parecer muy resistente, pero depende de un equilibrio delicado. Vuelve por un momento a la escena del principio. El pulpo que huye a toda velocidad tiene un corazón parado, dos corazones que siguen bombeando sangre hacia las branquias y un cuerpo que está gastando mucha energía. Es una huida que solo puede durar unos segundos.

Por eso los pulpos usan también otros trucos. Cambian de color para pasar desapercibidos. Sueltan una nube de tinta y se esconden entre las piedras. Nadar deprisa es el último recurso porque sale caro.

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