Ricardo llamó a Diego una tarde de enero con una voz más animada de lo habitual para contarle la visita inesperada de Clara Rivas y todo lo que había pasado entre ellos.
RICARDO: "Esa mujer vino hasta aquí sola solo para pedirme perdón en persona y me envió después una carta reconociendo todo por escrito."
DIEGO: "No sabía que había hecho eso. No me dijo nada."
RICARDO: "Quizás porque no lo hizo por ti, hijo. Lo hizo porque le pareció lo correcto y eso dice mucho de una persona."
Diego se quedó pensando en las palabras de su padre durante toda la noche, sintiendo que su rabia de los últimos meses empezaba a mezclarse con algo parecido a la vergüenza por haberse marchado tan rápido, sin darle a Clara la oportunidad de explicarse del todo.