Una tarde, mientras buscaba algo de ropa de abrigo en el desván, Sara encontró una caja vieja llena de cartas y diarios escritos por el abuelo Tomás muchos años atrás. En uno de los diarios, fechado en su infancia, el abuelo describía algo muy parecido a lo que ahora estaba viviendo la familia: una casa que se movía sola por las noches, buscando algo que él nunca había llegado a entender del todo antes de crecer y mudarse definitivamente a la ciudad