Como sol, Tao tenía un calor enorme y podía secar los ríos y quemar los campos con su luz. Sin embargo, un día apareció una nube gigante delante de él y Tao no pudo brillar con toda su fuerza. La nube tapaba completamente su luz y Tao pensó: "Yo tengo mucho calor, pero esa nube tiene poder para taparme por completo. Yo quiero ser una nube".
El espíritu concedió el deseo a Tao y Tao se convirtió en una nube