Esa noche, el abuelo de Hugo, al escuchar la historia de la excursión, se quedó pensativo. Notó que su nieto hablaba del incidente como si hubiera sido una gran aventura, sin darse cuenta del susto que habían pasado sus compañeros y amigos. Por primera vez desde que le había regalado el amuleto, el abuelo empezó a preguntarse si aquel pequeño colgante estaba ayudando a Hugo de la manera correcta