La bruja explicó la verdad. Aquel día, en el jardín, Leo no solo robó una manzana. Antes de eso, entre lágrimas, le había contado a la bruja que estaba cansado de su vida. de las peleas en casa y de sentirse siempre pequeño e invisible para su familia.
Sin pensarlo bien, Leo había pedido, casi sin querer, desaparecer un poco. La bruja, con su magia, cumplió ese deseo de una forma literal. Sin entender del todo lo que Leo realmente necesitaba. No fue un castigo por la manzana; fue un deseo malentendido.