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El diario de Ana Frank., 3. El diario de Ana Frank. Domingo… – Testo da leggere

El diario de Ana Frank., 3. El diario de Ana Frank. Domingo 14 de junio de 1942

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Domingo 14 de junio de 1942

Lo mejor será que empiece desde el momento en que te recibí, o sea, cuando te vi en la mesa de los regalos de cumpleaños (porque también presencié el momento de la compra, pero eso no cuenta).

El viernes 12 de junio, a las seis de la mañana ya me había despertado, lo que se entiende, ya que era mi cumpleaños.

Pero a las seis todavía no me dejan levantarme, de modo que tuve que contener mi curiosidad hasta las siete menos cuarto.

Entonces ya no pude más: me levanté y me fui al comedor, donde Moortje, el gato, me recibió haciéndome carantoñas.

Poco después de las siete fui a saludar a papá y mamá y luego al salón, a desenvolver los regalos, lo primero que vi fuiste tú, y quizá hayas sido uno de mis regalos más bonitos.

Luego un ramo de rosas y dos ramas de peonías.

Papá y mamá me regalaron una blusa azul, un juego de mesa, una botella de zumo de uva que a mi entender sabe un poco a vino (¿acaso el vino no se hace con uvas?), un rompecabezas, un tarro de crema, un billete de 2,50 florines y un vale para comprarme dos libros.

Luego me regalaron otro libro, la cámara oscura, de Hildebrand (pero como Margot ya lo tiene he ido a cambiarlo), una bandeja de galletas caseras (hechas por mí misma, porque últimamente se me da muy bien eso de hacer galletas), muchos dulces y una tarta de fresas hecha por mama.

También una carta de la abuela, que ha llegado justo a tiempo; pero eso, naturalmente, ha sido casualidad.

Entonces pasó a buscarme Hanneli y nos fuimos al colegio.

En el recreo convidé a galletas a los profesores y a los alumnos, y luego tuvimos que volver a clase.

Llegué a casa a las cinco, pues había ido a gimnasia (aunque no me dejan participar porque se me dislocan fácilmente los brazos y las piernas) y como juego de cumpleaños elegí el voleibol para que jugaran mis compañeras.

Al llegar a casa ya me estaba esperando Sanne Lederman.

A Ilse Wagner, Hanneli Goslar y Jacqueline van Maarsen las traje conmigo de la clase de gimnasia, porque son compañeras mías del colegio.

Hanneli y Sanne eran antes mis mejores amigas, y cuando nos veían juntas, siempre nos decían: «Ahí van Anne, Hanne y Sanne.»

A Jacqueline van Maarsen la conocí hace poco en el liceo judío y es ahora mi mejor amiga, Ilse es la mejor amiga de Hanneli, y Sanne va a otro colegio, donde tiene sus amigas.

El club me ha regalado un libro precioso, Sagas y leyendas neerlandesas, pero por equivocación me han regalado el segundo tomo, y por eso he cambiado otros dos libros por el primer tomo.

La tía Helene me ha traído otro rompecabezas, la tía Stephanie un broche muy mono y la tía Leny un libro muy divertido, Las vacaciones de Daisy en la montaña.

Esta mañana, cuando me estaba bañando, pensé en lo bonito que sería tener un perro como Rin-tintín.

Yo también lo llamaría Rin-tin-tín, y en el colegio siempre lo dejaría con el conserje, o cuando hiciera buen tiempo, en el garaje para las bicicletas.

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