ROPA ADECUADA
Rachel, no seas malita, cuando llegue Blanca, ¿le pasas ese folder?
Sí, claro.
Oye, perdón que me meta, pero ¿traes burca?
Ay, sí, perdóname. Se me olvidó avisar.
No, yo no tengo problemas,
solo no sabía que te habías transformado al islán.
"Convertido".
No, no me convertí a ninguna religión.
-¿Y entonces? -Es por defensa propia.
Me hago tres horas de Ecatepec para acá en camión.
¿Tienes idea de la cantidad de veces que se la jalaron en frente de mí?
Es horrible. El otro día, llegué media hora tarde a trabajar
porque me tuve que ir a limpiar, si no te limpias inmediatamente,
se seca y te tardas todo el día tratando de quitártelo con la uña.
Se jode la tela, se queda la mancha.
¿O sea que los hombres no respetan a las musulmanas?
No. No.
Pero, forrada, aunque su pistolita dispare para todos lados,
yo, mira, lentes y lista para irme.
Creía que por lo menos los hombres respetábamos eso de la religión.
No, para nada.
Débora aplicó la técnica de vestirse de monja
y le tocó un disparo en el ojo.
¿En serio?
-¡Qué horror! ¡Somos un asco! -Un asco.
Hola, Blanca.