HARINA
¿Qué tenemos, Ramírez, qué tenemos?
Ya está todo, teniente. Nada más mandamos
una muestra de la mercancía al laboratorio para asegurarnos
de que se trata 100% de cocaína y que es la que estamos buscando.
¿Qué muestra? Dame un segundo, y te digo si es o no es.
A ver...
¿No prefiere esperar el resultado del laboratorio?
Tranquila, Ramírez. No tarda en hacer efecto.
Ahorita vamos a ver qué onda.
Ahorita vamos a ver qué pedo.
No. No, todavía no.
Yo creo que es mejor esperar el resultado del laboratorio.
Tranquila, no te pongas nerviosa.
Es que no estoy segura de si es...
¡Santa madre! ¡Ahorita vemos qué pedo!
¡Qué pedo, qué rollo, qué pedo, pinche Pablo!
Y esta, ¿quién es?
¿Es tu vieja?
Es López, teniente, lleva con nosotros 6 años.
¡Ah, pues, qué chingona!
¡Qué chingona está tu vieja!
¡Le doy unos pinches chingadazos!
¡Su puta madre!
Me están dando ganas de bailar una pinche cumbia bien loca.
Una pinche cumbia bien loca.
¿Qué me ves, Ramírez? ¿Qué me ves?
Vamos, vamos con más música.
¡Queremos mandar un saludo!
¡Su puta madre!
Bueno, ¿y supo si era o no?
No.
No es coca.
Es harina.
Se me hace que voy a llevar un paquetito para que mi esposa
me haga unos bolillitos, unas tortas con jamón,
chingón, jamón del bueno.
¡Hay papaya de Celaya!
¡Hay pan pa tus hijos!
¡Vamos, perras!
La adicción a la droga genera,
entre otras cosas, ansiedad, pánico, mucho miedo.
Si te vas a volver adicto,
mejor vuélvete adicto a la risa de Backdoor.
Suscríbete ya al canal de Backdoor.
Ramírez, ¿ya te suscribiste?