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Cenizas Calientes, Cenizas Calientes 4 – Text to read

Cenizas Calientes, Cenizas Calientes 4

Beginner 2 Spanish lesson to practice reading

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Cenizas Calientes 4

Capítulo 4 −¡Raúl! ¿Está ya mi coche? Raúl sale de la parte trasera del Octavia. −¡Vaya, vaya, vaya! A tu último cliente se le ha caído un montón de material por el asiento. Se me ha caído el móvil por el suelo −¿De qué hablas? −La propina. Aquí está la propina sin ofenderte Te ha dejado la propina. Te he dejado la propina −¡Venga, va, que no estoy para tonterías! ¿Qué dices? −Que tenías el asiento de atrás llenito de polvo blanco. El coche tiene el asiento de atrás sucio −¿Polvo blanco? −Farlopa, niña, farlopa. −¿Coca? ¿Cocaína? −Sí. Bueno, yo no la he probado, ¿eh? −No, mejor no. ¡El maletín! −recuerda a Albert y su maletín−. ¡Joodeeer! Así que el supermodelo es un narco. ¿Estás seguro, Raúl? Raúl no le contesta porque no la escucha. Ha ido al cuarto donde guarda sus cosas a buscar una lata de cerveza. Pepa va al lavabo. Se peina y se maquilla un poco. No sabe qué hacer. Piensa que puede ser peligroso andar con un narcotraficante, pero Albert es tan guapo… Le ha pagado por adelantado. He pagado por adelantado.. La está esperando. Decide ir a Castelldefels. Al fin y al cabo, lo que hacen sus pasajeros no es su problema. Al fin y al cabo lo que hago no es tu problema Al llegar al hotel no ve a nadie. Al llegar al hotel te llamo ¡Vaya! Ella le ha dado a él su número de teléfono pero él no le ha dado a ella el suyo. Mira en el móvil, pero el número desde el cual él la ha llamado no aparece en la pantalla. «Número oculto». No puede, por tanto, avisarlo de que ya ha llegado. Quisiera avisar de que ya he llegado Pepa espera. Después de quince minutos, decide ir al hotel: quizás él está en la recepción. «XXI Century Foxes, se llama el hotelito. ¡Vaya nombre le han puesto!», piensa Pepa, que, al entrar, no se sorprende en absoluto de la decoración: gruesas alfombras, terciopelos rojos, espejos, mármol… Ni de las mujeres: hay varias en el bar y todas son guapísimas. Bien peinadas y maquilladas. Altas y con tacones muy altos. Pepa no puede evitar sentirse muy pequeña, insignificante. Albert no está. La chica de la recepción está hablando por teléfono. Pepa la observa y piensa que es muy guapa. Es muy joven, tiene los ojos verdes y una larga melena rubia. La chaqueta le queda ajustada como una segunda piel. El escote deja ver parte de unos pechos perfectos, aunque no lo suficiente como para que Pepa pueda distinguir si son de verdad o de silicona. No puedo distinguir si son de verdad o de silicona.. −Hola. Me han llamado. Estoy esperando a un cliente… −dice Pepa. Estoy esperando a mi mujer −Hola −la rubia tiene una sonrisa de ángel−. Sí, claro. ¿Sabes en qué habitación está? −No. −Pues puedes esperar en el bar, si quieres. −Gracias. Pepa se sienta en un taburete y pide una Coca-Cola. La chica que atiende la barra también es guapa. Lleva unos shorts y un top muy pequeños. −¿Se puede fumar? −pregunta Pepa. −Claro −contesta la camarera. Pepa saca del bolso un paquete de Marlboro y se pone un cigarrillo en la boca. Busca el encendedor en el bolso. La chica sentada a su lado le da fuego. Sabes quién es la chica sentada a mi lado? −Hola. Soy Lucy. ¿Cómo te llamas? −Hola. Me llamo Pepa. Estoy esperando a un cliente. −Yo también. −¡Qué casualidad! Esperaba fuera pero es mejor hacerlo aquí, en el bar, ¿no? −Sí, siempre esperamos aquí. No te conozco. ¿Es la primera vez que vienes? −Sí. Es la primera vez. Yo trabajo en Barcelona. −¡Ah, claro! ¿En qué zona? −Voy a cualquier lugar. Allí donde me llaman. −Por supuesto. −Sí −Pepa ríe−. Como una puta: me llaman y yo voy. −¡Ay, chica! Ya se sabe, sin trabajo no hay dinero… −Sí. Pero yo no trabajo por dinero. −¿De verdad? −pregunta Lucy, sorprendida. −Me gusta mi trabajo. Hago lo que quiero cuando quiero. Ahora mismo estoy aquí porque mi cliente me gusta. Es muy guapo. −Ya lo conoces, entonces. −Sí. Esta mañana he estado con ella dos horas en el coche. Luego ha contratado mis servicios para dos días. Me sorprende, porque estaba nerviosa y no he hecho bien mi trabajo. Estaba nervioso y no lo he hecho bien −Yo también estaba nerviosa las primeras veces. Al principio es duro, pero luego te acostumbras. −Pues yo he disfrutado desde el primer día. «Hay gente para todo», piensa Lucy. −¿Tú cuánto cobras por servicio? −pregunta. −Según el tiempo. Y luego están los extras: si traen maletas, niños o animales, cobro más. Lucy pone cara de horror. Pepa piensa que a esa chica no le gustan ni los niños ni los animales. Dejan el coche hecho un asco y luego hay que limpiarlo, por eso cobra un poco más. −Mi cliente, el que estoy esperando, esta mañana me ha dado mil euros. Esta mañana me he dado cuenta de que estamos perdidos ¿Qué te parece? −¡Uf! Mucho. ¿Qué has hecho? −Ya te lo he dicho. Primero, esta mañana, un par de horas, más o menos. Y luego, esta tarde… ¡Mira qué mancha! −Pepa le enseña a Lucy la camisa−. Cuando me ha llamado tenía la boca llena y… −Pepa ve a su cliente entrar en el vestíbulo−. ¡Ay, mira! Ya está aquí mi hombre. Te dejo. Lucy la observa aun con sorpresa. «¡Qué profesional tan extraña!»

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